lunes, 31 de agosto de 2009

Los suplementos contra la obesidad

Los suplementos alimenticios pueden ser una excelente herramienta para combatir el sobrepeso y la obesidad, pero hay que saber cómo utilizarlos

Las fórmulas de los suplementos alimenticios son diferentes en todo el mundo, según el doctor Luigi Gratton, médico clínico en el Centro para la Nutrición Humana de la UCLA, pues es el gobierno de cada país el que da las especificaciones de los requerimientos nutrimentales de su población.

Por ejemplo, dice Gratton, en Estados Unidos una presentación de los suplementos son los batidos, mismos que pueden remplazar un alimento: Estos aportan a quien los consume unas 200 kilocalorías y el 25% de las recomendaciones vitamínicas diarias, porque así lo estipulan las regulaciones estadounidenses.

"Ahora, si nos vamos a Brasil, las recomendaciones son muy diferentes. Allá no gustan de mucha vitamina E en los productos, así que tenemos que disminuir la cantidad de vitamina E en los productos que van para Brasil. Son dos regulaciones y mercados muy diferentes, y siempre se deben seguir las recomendaciones legales de los gobiernos", explica Gratton, quien también es vicepresidente de Asuntos Médicos y Educación para Herbalife.

De manera que, luego tomar en cuenta el listado de recomendaciones gubernamentales de cada país, se comienzan a crear las fórmulas de los suplementos. Así es como un producto puede presentar hasta 100 formulaciones distintas.

¿Pero cómo deben emplearse?

Actualmente, la obesidad y el sobrepeso, que son detonantes de enfermedades como la diabetes, son el gran problema en cuestión de salud. Sólo en Estados Unidos el 70% de la gente tiene sobrepeso.

"Esto va en contra de empresas como: McDonalds, Coca-Cola, Pizza Hut y Pepsi, pero nadie le dice nada a McDonalds o Snickers porque son grandes corporaciones de billones de dólares. Nosotros pensamos que cada estadounidense, mexicano o brasileño necesitan diariamente 2 mil kilocalorías, pero la mayoría de la gente consume 4 mil", comenta Gratton.

"Yo amo Coca-Cola, es deliciosa, pero el próximo año debe vender más que este año. Así que debe hacerme comprar más Coca-Cola, para poder crecer. Así funciona el capitalismo. McDonalds debe crecer, Snickers, todos", explica el especialista.

Así que hay que limitar el consumo calórico de aquellas personas que ingieren 4 mil kilocalorías diariamente.

Una opción, según el experto, es sustituir una comida (desayuno o cena) por una de las malteadas diseñadas como remplazo alimenticio para disminuir la ingesta de mil calorías en una comida, a sólo 200.

Obviamente, el requerimiento energético y nutrimental de cada persona es diferente. Así que habría que consultar a un especialista en nutrición, antes de tomar la decisión.

Lo ideal, según Gratton, es mejor consumir los alimentos naturales, pero el problema es que muchas personas no realizan buenas elecciones alimenticias, por lo que la gente llega a tener problemas de nutrición. Así, los suplementos pueden convertirse en la herramienta ideal para cortar el consumo calórico y, además, completar la nutrición.

"La gente come todas sus comidas y luego consume los productos (suplementarios) pensando que éstos van a quitarles la grasa. Es un error y es un problema. Así no funcionan, tienes que remplazar esas calorías con las otras", explica el médico.

"Es cambiar los hábitos dietéticos de las personas de una forma balanceada", concluye.

Usuarios de vitaminas, menos propensos a la enfermedad cardíaca

Hay buenas noticias para los usuarios de suplementos vitamínicos: un nuevo estudio sugiere que quienes toman multivitaminas todos los días durante 10 años correrían un riesgo levemente menor de morir por enfermedad cardíaca.

Las personas que consumen suplementos con vitamina E y C también tendrían menos riesgo de morir por cualquier causa, mientras que los que usan vitamina C correrían menos riesgo de morir por cáncer, resumió el equipo de la doctora Gaia Pocobelli, del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Washington.

Las vitaminas E y C son antioxidantes que protegerían al organismo del daño celular, pero los científicos "no cuentan con evidencias claras" de que su uso proteja también de la muerte.

Mientras que los resultados del nuevo estudio respaldan los de trabajos previos, muchos de los riesgos que se reducen son pequeños y estarían más ligados a otros hábitos saludables frecuentes en las personas que toman vitaminas, explicó rápidamente el equipo en American Journal of Epidemiology.

Los autores entrevistaron a 77.719 hombres y mujeres residentes en el estado de Washington y que tenían entre 50 y 76 años. El 67, el 47 y el 48 por ciento de los participantes alguna vez había consumido multivitaminas, vitamina C y vitamina E, respectivamente.

En total, hubo 3.577 muertes en cinco años. Entre los que no usaron vitaminas hubo 350 muertes por enfermedad cardíaca, mientras que se registraron 519 muertes entre los participantes que usaron vitaminas unos pocos o los siete días a la semana.

Tras considerar el género y la edad, el estilo de vida, la alimentación y las enfermedades, el equipo no observó diferencias entre los que no consumían multivitaminas y los que lo hacían, en promedio, de cero a dos días, tres a cinco días o seis a siete días por semana durante 10 años.

En cambio, observaron una reducción leve del riesgo de morir por enfermedad cardíaca en los participantes que consumían las multivitaminas con mayor frecuentemente.

Cuando el equipo analizó el consumo de vitamina C, quienes ingerían más de 322 miligramos por día tenían una leve disminución del riesgo a cinco años de morir por cualquier enfermedad y por cáncer, con respecto de los que no consumían la vitamina.

Aquellos con antecedentes cardíacos que tomaban esa misma dosis diaria de vitamina C tenían también un riesgo levemente menor de morir por enfermedad cardíaca.

A diferencia de los no consumidores, los hombres y las mujeres que ingerían más de 215 miligramos diarios de vitamina E, que es la cantidad promedio que aporta un suplemento, tenían un riesgo levemente menor de morir por cualquier causa y por enfermedad cardíaca. El equipo no halló una relación entre el riesgo de morir por cáncer y el consumo de vitamina E.

Aunque el estudio tuvo en cuenta el estilo de vida de los participantes, los autores opinan que los resultados "deberían interpretarse con precaución porque las conductas saludables", algunas de las cuales no se habrían registrado, "tienden a ser más frecuentes entre los consumidores de suplementos que entre los que no consumen esos productos".

FUENTE: American Journal of Epidemiology, 15 de agosto del 2009.

Tratamientos adelgazantes milagrosos : ¡¡¡cuidado!!!

Por Claudia Durán, especialista en Nutrición

En el merchandising del adelgazamiento todo parece valer. Desde pastillas de dudoso efecto, dietas sin respaldo profesional, limitadas a unos pocos alimentos o de muy bajas calorías, hasta aros, pulseras o fajas. Muchos de estos recursos son creados sólo con criterio comercial y adecuados a los posibles compradores. Pretender bajar de peso con fórmulas mágicas puede no dar ningún resultado o bien acarrear consecuencias perjudiciales para la salud.

¿Qué son las dietas milagro?

Podemos definirlas como planes para adelgazar que se popularizan durante un tiempo -dietas de la luna, la manzana, el pomelo, y similares- y prometen un resultado rápido y eficaz, con pocos esfuerzos. Generalmente no se cumple lo prometido, y la consecuencia más común es el "efecto rebote": se vuelven a recuperar los kilos perdidos, y a veces algunos más. Eso, por no hablar de las deficiencias nutricionales que generan.

Las dietas que son muy difíciles de sostener y se apoyan sólo en la voluntad, tarde o temprano se abandonan. Los kilos que con alegría se vieron desaparecer, vuelven rápido. Esto sucede porque el organismo, al encontrarse frente a una importante restricción calórica, reduce la tasa metabólica, podríamos decir que ajusta la velocidad para gastar menos energía y sobrevivir con menos comida. En el momento en que se retoma una alimentación más rica en calorías el organismo continúa aún con su sistema de defensa y como resultado se aumenta nuevamente de peso.

Esto genera, obviamente, sentimientos de frustración en quienes necesitan adelgazar y ven truncadas una vez más sus esperanzas.

Para no caer en la tentación de hacer una dieta mágica se necesita buscar ayuda realmente seria. El respaldo profesional, la información adecuada sobre las dietas seguras son claves para bajar de peso en salud

Adelgazar saludablemente

Las personas que aumentan de peso lo hacen a través de una serie de esquemas de conducta aprendidos y repetidos día a día. Esto, sumado a una tendencia genética, trae como consecuencia engordar.

La decisión de realizar un plan de alimentación saludable implica, por lo tanto, cambiar progresivamente algunos comportamientos que promueven el aumento de peso.
La clave es empezar, aunque sea de a poco.

Un error bastante común es iniciar un programa para adelgazar con el objetivo de perder todo el peso de golpe. Cuando hay muchos kilos que bajar, establecer objetivos irreales generalmente produce sentimientos de impotencia.

Poner límites rígidos para los kilos que se quieren bajar suele generar una presión excesiva que puede hacer que el plan se vuelva una obsesión: se cuenta cada gramo en la balanza, se sufre por cada bocado de alimento y se vive cada día con el temor de abandonar. Finalmente esta situación puede provocar el abandono debido al estrés y la tensión, lo que suele generar frustración, baja la confianza y la autoestima.

Esta forma de pensar también puede hacernos más susceptibles a las dietas de moda que prometen que se perderán 20 kilos en un mes, generalmente muy restrictivas, o que proponen fórmulas mágicas o medicamentos no aconsejables. Recuerde que el descenso de peso razonable para la mayoría de las personas es de 500 gramos o un poco más por semana, después de la primera semana en la que se baja más por pérdida de líquido.

Se puede vivir en el mundo real de los alimentos, disfrutando del placer de comer.
La clave es no perseguir un sueño imposible y proponerse y lograr un objetivo razonable.

Algunos de los tratamientos milagro más difundidos

La dieta de la luna
La dieta de los astronautas
La dieta de la Fuerza Aerea
La dieta según el grupo sanguíneo
La antidieta
La dieta disociada
La dieta del biorritmo
La dieta a base de hierbas
La dieta "del chino"
La dieta de los puntos.
La dieta de un solo alimento (la banana, el pomelo, el limón, la sopa, etc.)
Armar una dieta por su cuenta.
Usar laxantes, diuréticos, anorexígenos, medicamentos pseudohomeopáticos, hormonas tiroideas, células vivas.
Tratarse con aurículoterapia, imanes, colores, túnel fotónico, inyección de gas, golpes, ventosas, etc.
Cómo bajar de peso y mantenerse

Existen factores esenciales para un estilo de vida que promueva un peso saludable:

· la alimentación

· la actividad física

· conductas y hábitos

· el pensamiento y las emociones

El criterio para realizar un plan debe basarse en que es mejor hacer el 10% que nada.

No existen fórmulas fáciles para adelgazar, ni resultados mágicos. Sí existe un tipo de magia personal: aceptar el problema de la obesidad, elegir realmente el cambio, optar por un tratamiento integral que implica una nueva forma de comer y de disfrutar lo que se come. Es un proceso paulatino y tranquilo de modificación de hábitos, con los que se puede después continuar de por vida, sin sentimientos de privación.

Algunas claves para comenzar

Al iniciar un plan para adelgazar es importante revisar el estilo de vida, tomar en cuenta los cambios que conviene poner en práctica, y seguir algunos principios básicos, que hemos denominado las "P." Veamos algunos:

· El Principio. Si desea adelgazar, tome la decisión y comience ya mismo. No importa que sea o no lunes, que inicie o no el nuevo mes, que sea la hora del almuerzo o de la cena. Cualquier momento puede ser el indicado, en especial, éste.

· Plan de alimentación. Puede ser progresivo, es decir, ir cambiando los hábitos de a poco. En todos los casos será fraccionado, con un mínimo de 4 comidas diarias. Cada comida principal debe comenzar con un plato de sopa de hortalizas en invierno o un plato de ensalada abundante en verano. También puede ser caldo.


· Paladar y tradición familiar. Respete su paladar, no se imponga comidas poco habituales. Por ejemplo, si le gusta el pollo, no trate de reemplazarlo, sino busque alternativas: modere la porción, quítele la grasa y la piel, cocínelo de forma saludable (al horno, a la parrilla), no agregue grasas durante la preparación, condiméntelo bien. Comer aquello a lo que se está acostumbrado aumenta las posibilidades del éxito.

· Parecido a lo que comen todos. Es aconsejable que las comidas se parezcan lo más posible a las de toda la familia. No prepare dos menúes, uno "común" y otro dietético. Evitará que su plan tambalee porque es demasiado complicado.

· Paciencia. Muchas veces queremos bajar de golpe todo nuestro sobrepeso. Las expectativas exageradas o poco realistas hacen que, cuando el adelgazamiento se vuelve lento, pensemos en abandonar.
La paciencia es una gran aliada. Los cambios se instalan de a poco y los problemas se resuelven subiendo pequeños escalones, uno por vez.

· Plan Perdurable. Si al iniciar su plan de alimentación piensa que es tan estricto que sólo será capaz de realizarlo durante una semana, o desea abandonarlo unos días después de haberlo iniciado, entonces no es el adecuado para usted. Respete sus necesidades y opte por un proyecto que resulte perdurable, es importante que sienta que puede mantenerlo a través de un tiempo razonable.

· Premios. Su constancia para seguir se verá fortalecida si se otorga premios moderados en forma periódica. Comer porciones moderadas de los alimentos que más le gustan le permitirá ver que no tiene que privarse siempre. Usted decide si los toma o no.

· Perspicacia. Ponga en acción su imaginación al poner en práctica su plan. Si de una manera no funciona, elija otra, u otra. No baje los brazos. Confíe en que con seguridad existe una solución para usted.

· Peso. La modificación progresiva de su peso es lo que permite evaluar si está realizando correctamente el plan o se necesitan algunos ajustes. No se obsesione con la balanza pero esté atento, y otórguele la importancia necesaria para que el plan tenga éxito.

· Placer. Dele lugar al placer. Comer debe ser placentero, sin privaciones extremas que puedan conducir al descontrol. No baja de peso quien no aprende a comer helado. La sensación de que nunca más podremos comer lo que nos gusta es uno de los enemigos para adelgazar. No hay que excluir el helado o el dulce de leche de la alimentación, sino incluirlos moderadamente y disfrutar los momentos en que elegimos comerlos.

· "Plan B". Tenga siempre a mano una alternativa, un "plan B". Durante el plan para adelgazar conviene tener planes alternativos para los problemas que puedan surgir en la práctica: planificar comidas, desarrollar estrategias para comer en reuniones, fiestas, en el restaurante, durante las vacaciones. Conviene elegir alimentos sustitutos, y adoptar conductas que ayudan como: relajarse, salir a caminar, o una actividad que lo distraiga en los momentos difíciles..

· Planificar para lograr un objetivo. Lograr lo que usted desea requiere una planificación previa. A largo plazo, con un objetivo final; y a corto plazo, con un detalle de cómo cumplir cada etapa. Defina su meta, determine el tiempo que necesita para realizarla, planifique cada paso, escríbalo, y prepárese para corregir rumbos si fuera necesario. Luego pase a la acción y muévase hacia su objetivo. No espere a tener un plan perfecto. Haga algo cada día para lograrlo.

· Pluralidad. Su plan de alimentación debe abarcar la mayor variedad posible de ingredientes y platos. Es importante para obtener todos los nutrientes y para que comer sea placentero. Evite la rutina de la ensalada de lechuga y tomate. Se pueden inventar cientos de combinaciones con hortalizas, legumbres, carnes, huevo, frutas, cereales, semillas, condimentos, aceites, salsas. Propóngase la variedad como desafío y prepare recetas ricas y diferentes cada día.

· Porciones. Servirse porciones moderadas es una de las claves para manejar con éxito el programa para adelgazar. Puede comer la misma comida que su familia si disminuye el tamaño de las porciones y sigue las sugerencias del plan. Todo puede ser dietético si se cuida la porción.

· Practicidad. Usted necesita comidas que resulten fáciles de transportar hasta el trabajo, que se puedan congelar y calentar. Cocinar preparaciones que insumen demasiado tiempo puede poner en peligro la continuidad de su plan. Muchas recetas modernas permiten obtener sabores tan ricos como con las tradicionales. Si tiene tiempo y le gusta cocinar ésta puede ser una alternativa. La clave es organizarse y ayudarse con los electrodomésticos y alimentos que faciliten la tarea. Las latas o los congelados, por ejemplo, permiten tener variedad sin necesidad de lavado o preparación previa.

· Predisposición. Piense en forma positiva para llevar adelante su plan. Si hace las cosas bien, tendrá buenos resultados, y si hay que corregir el rumbo, lo podrá hacer en el momento correspondiente.
Vaya de a poco, tome cada día con entusiasmo. Cultive un estado de ánimo favorable, el buen humor y la serenidad.

En conclusión, no hay una sola, sino diversas estrategias para bajar de peso, pero la clave para adelgazar y mantenerse es realizar un plan de alimentación equilibrado, establecer un real compromiso con uno mismo y llevarlo a cabo con perseverancia.

jueves, 27 de agosto de 2009

Con regreso a clases también llega la comida chatarra

El Instituto Mexicano del Seguro Social, señaló que representa un riesgo para la salud de los alumnos toda vez que Coahuila ocupa el primer lugar en el problema de obesidad.

En el regreso a clases, el Instituto Mexicano del Seguro Social, señaló que los alimentos chatarra en escuelas son un riesgo para la salud de los alumnos toda vez que Coahuila ocupa el primer lugar en el problema de obesidad.

Tan sólo entre la población de cinco a nueve años de edad se presentan incrementos en la masa corporal de hasta 32 por ciento. Este grupo es el más propenso a desarrollar enfermedades crónico degenerativas propias de los adultos, como diabetes mellitus, hipertensión arterial y otros padecimientos cardiovasculares a temprana edad, advierten especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La nutrióloga Martha Leticia Martínez Viveros, señaló la necesidad de fomentar una alimentación correcta desde el desayuno y promover el hábito de llevar a la escuela un refrigerio nutritivo preparado en casa, a fin de que los niños eviten el consumo de productos no saludables.

El problema de obesidad y sobrepeso infantil es consecuencia, dijo, de la deficiente alimentación y sedentarismo, debido al cambio en los patrones de juego, es decir, a la escasa o nula actividad de los menores por el uso de aparatos electrónicos de video, ver televisión o usar la Internet durante largas horas, por lo que no gastan energía en comparación con los juegos tradicionales.

En Coahuila, la problemática es preocupante, ya que en el corte del 2008 se registraba un 17 por ciento de la población menor a los cuatro años con problemas de obesidad.

Como medida preventiva, Martínez Viveros recomendó que el refrigerio escolar sea preparado de forma balanceada, es decir, que incluya alimentos caseros que según la cocina tradicional mexicana, contienen todos los elementos para ser sanos.

Advirtió que el ritmo de vida actual, donde la madre trabaja fuera de casa, ha provocado que los niños consuman alimentos chatarra, que tienen escaso nivel nutritivo, con exceso de químicos, gaseosas o golosinas que quitan el apetito.

En este cambio de estilo de vida, en el que se carece de tiempo para preparar alimentos sanos, se fomenta una dependencia al consumo de comida rápida, que contiene altas cantidades de grasa e hidratos de carbono.

De acuerdo con cifras del IMSS, se han detectado problemas severos de esta patología, que se ha incrementado en un 30 por ciento en menores en edad escolar, lo que conlleva a altos niveles de colesterol y falta de oxigenación de tejidos en niños de tres años de edad, por lo que especialistas del Instituto impulsan la orientación e información con madres de familia para lograr una alimentación nutritiva.

Las especialistas señalan que se debe fomentar la actividad física en los niños y adolescentes, cuando menos 30 minutos al día: correr, trotar, andar en bicicleta, así como deportes aeróbicos, que son parte importante de su vida y desarrollo, hábitos que deben mantenerse durante toda la vida.

Vacuna contra gripe A tendrá eficacia de 50%: Ssa

El secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, señaló que la vacuna contra la influenza A H1N1 tendrá una eficacia de protección del 50% en las personas que la reciban, como quedó demostrado en estudios de laboratorio.

En consecuencia, dijo, la vacuna "tampoco es la panacea" de la enfermedad "y eso debe quedar muy claro".

En invierno, 23 millones 800 mil mexicanos, considerados de alto riesgo, serán vacunados contra el virus a partir de diciembre, cuando llegarán al país 30 millones de dosis producidas en laboratorios de Europa, detalló el funcionario.

Después de ofrecer una conferencia sobre ciudades saludables a funcionarios municipales, destacó que no es necesario vacunar a toda la población, pero sí a la considerada vulnerable a la influenza A H1N1.

Se aplican, dijo, a una cierta edad y a un cierto grupo, donde son más costo-benéficas.

Agregó que hay otros medios para contener la progresión de la enfermedad, para curar a las personas o para evitar la transmisibilidad.

En diciembre recibirán protección contra el virus las embarazadas, las personas con obesidad mórbida, es decir que pesen más del 100% de lo normal; aquellas con padecimientos respiratorios, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica; las que tengan diabetes inestable, o causas de baja de defensas, como tuberculosis o cáncer.

También será vacunado todo el personal de salud y los cuidadores de las guarderías de niños muy pequeños.

El secretario precisó que hasta ahora el gobierno mexicano ha comprado 20 millones de dosis en Europa y está en proceso la negociación para asegurar diez millones más de vacunas con otro laboratorio europeo.

Y existe la posibilidad de adquirir 10 millones en China.

Córdova Villalobos acotó que el sector público nacional concentrará la vacuna, debido a que por este año no hay posibilidades de que se comercialice en el mercado abierto.

"La industria farmacéutica ha dicho que este año no habrá la posibilidad de colocar la vacuna en el nivel privado, porque deben cubrir los compromisos que tienen con los gobiernos de los países, entonces no les alcanza", concluyó.

Perú: Obesidad, Un problema a largo plazo

La obesidad es un grave problema de salud pública generada principalmente por el estrés, consumo de grasas y falta de ejercicio. Muchas personas no se percatan de éste problema porque su aparición es a largo plazo.

Así lo informó el endocrinólogo Segundo Seclén, con quien tratamos el tema de la obesidad. Por otro lado lamentó que la gente no tenga la fuerza de voluntad necesaria para someterse a un régimen alimenticio.

El especialista señaló que una persona obesa es propensa a tener diabetes, colesterol y triglicéridos, que son factores de riesgo para contraer males coronarios.

Descartan en Guatemala hambruna como efecto de fuerte sequía

Celso Cerezo, ministro de Salud, dijo que los índices de desnutrición aguda registrados en Guatemala están alejados de los niveles de este mal, de acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las autoridades de salud de Guatemala descartaron hoy la existencia de hambruna en el país, como consecuencia de la sequía que afecta amplias zonas del oriente guatemalteco y cuyas condiciones fueron motivo de cobertura en medios de prensa.

Celso Cerezo, ministro de Salud, dijo que los índices de desnutrición aguda registrados en Guatemala están alejados de los niveles de este mal, de acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con base en un Mapa Nacional de los Servicios de Salud, Cerezo dijo que pruebas a más de 13.000 infantes determinaron que sólo el 0,89 por ciento padece desnutrición aguda, según un relevamiento realizado entre mayo y agosto en los departamentos de Jalapa, Jutiapa, Alta Verapaz, Baja Verapaz y Santa Rosa,.

Recordó que la OMS define que para que se considere una situación de hambruna deber haber más del diez por ciento población afectada.

Puntualizó que "lo que existe son problemas de sequía fuerte y de una gran inseguridad alimentaria" en una amplia región del país, conocida como "corredor seco" por la escasez de lluvias en cinco departamentos de Oriente.

El ministro de Salud admitió que la desnutrición crónica asciende al 49 por ciento de niños menores de cinco años. "Este índice de desnutrición crónica tiene 40 o 50 años y no se bajan los indicadores, pero no es desnutrición aguda", insistió.

El presidente Álvaro Colom dijo este día que no ha aceptado la renuncia presentada por el secretario de Seguridad Alimentaria y Nutricional, Juan Aguilar, quien alegó quebrantos de salud para dejar el cargo.

Aguilar señaló que en lo que va del año en región del oriente del país -donde se ubican los departamentos del "corredor seco"- se han registrado 17 fallecimientos de pacientes con problemas de desnutrición.

martes, 25 de agosto de 2009

Por qué el ejercicio no te hace adelgazar

Por John Cloud para TIME Magazine


Hoy es lunes, mañana es martes de cardio. Calentaré durante cinco minutos en una VersaClimber, una máquina que promete esculpir el cuerpo como una torre, moviendo brazos y piernas simultáneamente; enseguida, haré 30 minutos en la escaladora. El miércoles, un entrenador personal me hará sudar como un animal durante una hora, hasta el punto de marearme, un abuso por el que pago la misma cantidad que gasto en alimentos por semana. El jueves es mi clase de reducción que implica otro invento complicado, unpequeño colchón en forma de cuña del que tengo que impulsarme dolorosamente hacia arriba durante una hora. El viernes tendré que correr 8.5 kilómetros, medio kilómetro más, para expiar hasta agotarme cualquier exceso gastronómico en el que haya incurrido durante la semana.

Me he ejercitado de esta forma por años, de manera obsesiva y en ocasiones severa, pero recientemente me empecé a preguntar por qué lo hago. Excepto un periodo de dos años, cuando terminé una relación desafortunada y me automediqué muchos postres italianos, he logrado mantenerme en forma. Es muy común escuchar, y por ello aceptar, que si usted se ejercita perderá peso. Pero yo me he ejercitado toda mi vida y, excepto esa época cuando terminé esa relación y comía muchos postres, mi peso se ha mantenido en 74 kilogramos, como ha sido durante la mayor parte de mi vida adulta, sin embargo todavía tengo esa “llantita” que cae sobre mi cinturón cuando me siento. ¿Por qué todo el ejercicio no la ha eliminado?

Es una pregunta que muchos de nosotros podríamos hacer. Más de 45 millones de estadounidenses pertenecen actualmente a un club deportivo, muchos más que los 23 millones en 1993. Gastamos alrededor de 19 mil millones al año en membresías de gimnasio. Claro, algunos pagan y nunca van. De cualquier forma, como la Encuesta sobre temas Cardiacos del estado de Minnesota demuestra, la mayoría de los encuestados dicen ejercitarse regularmente. Este estudio se empezó a realizar desde 1980, cuando solamente el 47% de las respuestas decían haberse involucrado en alguna clase de ejercicio regular; en 2000, la figura había aumentado a 57%.

Y aún así, las cifras de obesidad han aumentado dramáticamente en el mismo periodo: un tercio de la población estadounidense es obesa, y un tercio adicional tiene sobrepeso, según la definición del gobierno federal. Sí, es totalmente posible que aquellos que regularmente vamos al gimnasio podríamos pesar más si nos ejercitáramos menos. Pero como muchos otros, me da hambre cuando termino el ejercicio, por lo que a menudo como más los días que voy al gimnasio que los que no voy. ¿Será el ejercicio el que me esté impidiendo bajar de peso?

De hecho, la idea convencional de que el ejercicio es esencial para perder kilos es bastante nueva. Recientemente en los años 60, los doctores aconsejaban no hacer ejercicio riguroso, en particular a aquellos adultos mayores que podrían lastimarse. En la actualidad, los doctores animan incluso a los pacientes mayores a ejercitarse, y encuentran varias razones para hacerlo: ejercitarse regularmente disminuye significativamente el riesgo de cualquier enfermedad, sobre todo las relacionadas con el corazón; las personas que se ejercitan contraen cáncer, diabetes y otras enfermedades con menos frecuencia. Pero los estudios que se han realizado en años recientes sobre la obesidad muestran que se ha exagerado el impacto que tiene el ejercicio para perder peso.

“En general, si se quiere reducir peso, el ejercicio es casi inútil”, dice Eric Ravussin, un reconocido experto e investigador de la Universidad Estatal de Louisiana. Muchos estudios recientes han encontrado que el ejercicio no es tan importante para perder peso como uno puede escuchar regularmente en la publicidad de los gimnasios o en programas de televisión.

El problema básico es que si bien es cierto que el ejercicio quema calorías y que uno debe quemar calorías para perder peso, el ejercicio tiene otro efecto: puede estimular el apetito. Lo que provoca que comamos más y, a su vez, puede eliminar la posibilidad de perder kilos. El ejercicio, en otras palabras, no es tan necesario para reducir peso, incluso puede llegar a hacerlo más difícil.

El problema de compensación

Hace algunos meses en este año, la revista PLoS ONE, una revista especializada que publica sin fines de lucro la Biblioteca Pública de Ciencia (Public Library of Science), reportó un estudio sobresaliente de un colega de Ravussin, el Dr. Timothy Church, quien es el experto en temas de salud en la Universidad Estatal de Louisiana. El equipo del Dr. Church formó cuatro grupos con 464 mujeres escogidas al azar, que no se ejercitaban regularmente. Las mujeres de tres grupos fueron sujetas a ejercitarse con un entrenador personal durante 71 min., 139 min., y 194 min., por semana, respectivamente, durante seis meses. A las mujeres del cuarto grupo, el grupo de control, se les pidió que continuaran con su rutina física habitual. A todas las mujeres se les pidió no cambiar sus hábitos de alimentación y llenar algunos formularios médicosdurante la investigación.

Los resultados fueron sorprendentes. En promedio, las mujeres de todos los grupos, incluso del grupo de control, perdieron peso, pero las mujeres que se ejercitaron, sudando con un entrenador por varios días a la semana durante seis meses, no perdieron peso significativamente respecto a las pertenecían al grupo de control. (Las mujeres del grupo de control pudieron haber perdido peso debido a que tenían que llenar regularmente los formularios médicos, lo que las animaba a comer menos.) De hecho, algunas mujeres de los cuatros grupos ganaron peso, algunas más de cuatro kilos.

¿Qué es entonces lo que pasa? Timothy Church lo llama “compensación”, pero usted y yo lo conocemos mejor por el antojo de papas fritas que sentimos luego de una agotadora sesión en el gimnasio. Ya sea porque el ejercicio abre el apetito o por el deseo de premiarse (o por los dos motivos), la mayoría de las mujeres que se ejercitaron comían más que antes de empezar el experimento. O se “compensaban” de otra forma, moviéndose menos de lo habitual cuando llegaban a casa.

Los resultados de esta investigación son importantes porque el gobierno y varias organizaciones médicas prescriben rutinariamente más y más ejercicio para aquellos que quieren perder peso. En 2007, la Universidad Americana de Medicina Deportiva y la Asociación Cardiaca Americana publicaron nuevos lineamientos que afirman que “para perder peso se necesitan de 60 a 90 minutos de actividad física”. Es decir, de 60 a 90 minutos durante al menos cuatro días a la semana, un nivel que no solamente es poco realista para aquellos que tratamos de conservar o buscar un trabajo, sino que también puede ser la causa, de acuerdo a la investigación del Dr. Church, de un ansioso apetito por compensación.

Es cierto que luego de seis meses de ejercitarse, la mayoría de las mujeres en el estudio, pudieron reducir ligeramente su talla, cerca de 3 centímetros. Aún así, no perdieron mucha más grasa que las mujeres del grupo de control. ¿Por qué no?

Timothy Church, quien tiene 41 años y ha vivido en Baton Rouge durante cerca de tres, tiene una teoría. "Observo esto entre las amigas de mi esposa. Dicen, 'Ah, estoy corriendo una hora diaria y no estoy perdiendo nada de peso'". Luego les pregunta qué hacen después de correr. Resulta que un grupo se detenía en un Starbucks para comer mantecadas. Dice Church: “No creo que la mayoría de la gente se dé cuenta de que solamente queman 200 o 300 calorías, que luego neutralizan comiendo tan sólo la mitad de una mantecada”.

Uno puede pensar que la mitad de uno de estos panes en un día no importa tanto, particularmente si uno se ejercita regularmente. Después de todo, ¿el ejercicio convierte la grasa en músculo, y el músculo quema colorías más eficientemente que la grasa, no?

Sí, aunque la relación entre grasa y músculo a veces se malentiende. De acuerdo a la investigación publicada en la revista Obesity Research, realizada por un equipo de la Universidad de Columbia en 2001, una libra de músculo quema aproximadamente seis calorías al día en un cuerpo en reposo, comparado con dos calorías que una libra de grasa quema. Lo que significa que luego de trabajar duro para convertir, digamos, 4.5 kilos de grasa en músculo, un logro importante, uno podría comer sólo 40 calorías más por día, es decir, cerca de una cucharadita de mantequilla, antes de empezar a subir de peso. Buena suerte.

Fundamentalmente, los humanos no son una especie que evolucionó para disponer de más calorías de las que necesitamos para vivir. Las ratas, junto con otras especies, tienen una capacidad mucho mayor que nosotros para manejar eficientemente las calorías extras porque tienen más tejido adiposo marrón. Éste les permite producir una proteína que limita la actividad de unas pequeñas unidades celulares llamadas mitocondrias, que son las “fuentes de poder” de las células: ayudan a convertir los nutrientes en energía. Cuando estas pequeñas unidades están en reposo, las ratas no obtienen impulsos de energía. Si sucede lo contrario, es decir, cuando entran en actividad, las ratas aumentan su temperatura, y mientras ésta aumenta, los animales queman calorías sin ningún esfuerzo.

Dado que los roedores tienen mucho tejido adiposo marrón, es muy difícil que se vuelvan obesos incluso si se les fuerza en un laboratorio. Pero los humanos somos patéticos. Tenemos tan poco tejido adiposo marrón que los investigadores ni siquiera reportaban su existencia en adultos hasta principios de este año. Esa es una razón por la que los humanos pueden ganar peso con sólo media mantecada al día: nosotros almacenamos casi al instante más de las calorías que necesitamos en nuestras células adiposas regulares (“blancas”).

Todo esto ayuda a explicar por qué nuestro ejercicio hercúleo de los últimos 30 años, todos los entrenadores personales, StairMasters y VersaClimbers; todas las clases de Pilates, los ensayos de yoga y los campamentos para bajar de peso, no nos han hecho más delgados. Luego del ejercicio, a menudo rogamos por las calorías de los azúcares como esos del pan o las bebidas deportivas, como Gatorade. Una botella de 20 onzas (600 mililitros) contiene 130 calorías. Si usted tiene calor y está sediento luego de correr durante 20 minutos bajo el sol del verano, es fácil beber rápidamente la botella en 20 segundos, en tal caso las calorías gastadas y consumidas son probablemente las mismas. Si usted quería perder peso hubiera sido más útil sentarse a tejer en el sillón.

El autocontrol es como un músculo

Mucha gente asume que el peso es sobre todo una cuestión de fuerza de voluntad, que podemos aprender tanto a ejercitarnos como a dejar de comer mantecadas y Gatorade. Algunos pueden lograrlo pero nuestra evolución no nos permite hacerlo por mucho tiempo. En 2000, la revista Psychological Bulletin publicó un artículo, escrito por Mark Muraven y Roy Baumeister, en el que afirman que la fuerza de voluntad es como un músculo: se debilita cada día que se usa. Si usted se fuerza a trotar por una hora, su capacidad auto-regulatoria se debilita proporcionalmente. En vez de comer una ensalada, es más probable que elija una pizza.

Algunos pueden forzarse para superar la psicología básica, pero el resto no será muy exitoso. “La determinante más importante de nuestra ingesta calórica es la energía que gastamos”, dice Steven Gortmaker, que dirige el Centro de Investigación Preventiva de Nutrición y Actividad Física de Harvard. “Si usted se vuelve físicamente más activo, sentirá más hambre y comerá más”. Gortmaker, quien ha estudiado la obesidad infantil es escéptico en cuanto a los espacios recreativos de los restaurantes de comida rápida. “¿Para qué construirlos?” pregunta. “Sé que suena como a una teoría de conspiración, pero uno tiene que pensar que si un niño juega cinco minutos y quema 50 calorías, probablemente regresará a la mesa y consumirá 500 calorías o incluso 1000”.

El año pasado, la Revista Internacional de Obesidad publicó un artículo de Gortmaker y Kendrin Sonneville, del Hospital Infantil de Boston, donde apuntaban que “hay una suposición generalizada que dice que incrementar la actividad física resultará en la reducción neta en cualquier intervalo de energía”, intervalo de energía se refiere a la diferencia entre el número de calorías que una persona usa y las que consume. Pero Gortmaker y Sonneville encontraron en un estudio, realizado durante 18 meses, con 538 estudiantes que comenzaron a hacer actividad física desde la infancia, que terminaban comiendo más, y no sólo un poco más, sino en promedio 100 calorías más de las que acababan de quemar.

Si la evolución no nos programó para perder peso mediante el ejercicio, ¿para qué estamos programados? ¿ejercitarnos tiene de hecho algún resultado?

¡Claro! Sí da resultado. Además de fortalecer el corazón y ayudar a prevenir enfermedades, el ejercicio mejora la salud mental y la habilidad cognitiva. Un estudio publicado en junio en la revista Neurology encontró que la gente mayor que se ejercita al menos una vez por semana logra mantener la función cognitiva por encima de que aquellos que se ejercitan menos. Otro estudio, publicado por la Universidad de Alberta hace algunas semanas, encontró que la gente que padece de dolor de espalda crónico y que se ejercita cuatro días a la semana tiene 36% menos discapacidad que aquellos que sólo se ejercitan dos o tres días a la semana.

Pero hay cierta confusión sobre si es el ejercicio, los arrebatos de actividad extenuante que nos hace sudar y nos abre el apetito, hechos exclusivamente para beneficiar nuestra salud, lo que nos conduce hacia todos esos beneficios o si es algo mucho más simple: moverse regularmente durante el tiempo que estamos despiertos. Todos necesitamos movernos más, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades dicen que la actividad física durante nuestro tiempo libre (incluyendo el golf, la jardinería y las caminatas) ha disminuido desde finales de los años 80, justo en el tiempo en que el boom del gimnasio comenzó. ¿Pero necesitamos estresar tanto nuestros cuerpos en el gimnasio?

Veamos a los niños. En mayo, un grupo de investigadores de la Escuela Médica de Peninsula en el Reino Unido viajó a Amsterdam para presentar ante el Congreso Europeo de Obesidad sorprendentes hallazgos. Los científicos de Peninsula han estudiado 206 niños de entre 7 a 11 años, en tres escuelas dentro y fuera de Plymouth, una ciudad de 250,000 habitantes en la costa sureste de Inglaterra. Los niños de la primera escuela, una escuela privada costosa, tuvieron en promedio 9.2 horas a la semana de educación física rigurosa. Los niños de dos escuelas más, una situada en un pueblo cercano a Plymouth y la otra una escuela urbana, tuvieron sólo 2.4 y 1.7 horas de educación física por semana, respectivamente.

Para entender cuánta actividad física tuvieron los niños, el equipo de Peninsula los hizo usar ActiGraphs, unos aparatos ligeros y sofisticados que miden no sólo la cantidad de movimiento físico que el cuerpo realiza sino también su intensidad. Durante cuatro intervalos de una semana cada uno, dentro de periodos escolares consecutivos, los niños usaron los ActiGraphs casi todo el tiempo que caminaron.

Y no importa qué tanta actividad física tuvieron durante las horas de escuela, cuando uno observa el día entero, los niños de las tres escuelas se movieron durante el mismo tiempo, más o menos a la misma intensidad. Los niños de la elegante escuela privada tuvieron significativamente más actividad antes de las 3 p.m., pero en total, no se movieron más. “Una vez que llegaban a casa, si realizaron mucho ejercicio en la escuela, probablemente reposaban más porque ya habían gastado mucha energía”, dice Alissa Frémeaux, una bioestadista que ayudó a completar el estudio. “Los otros tomaban su bici y corrían luego de la escuela”.

Otro estudio británico, éste de la Universidad de Exeter, encontró que los niños que se mueven regularmente en pequeños impulsos, como correr para atrapar el balón, acelerar de arriba abajo de las escaleras para recoger juguetes, son tan saludables como los niños que participan en deportes que requieren de ejercicio vigoroso y sustancioso.

¿Animar a la gente a ejercitarse puede estar contribuyendo realmente con nuestro problema de obesidad? En algunos aspectos, sí. Dado que el ejercicio agota no sólo el músculo del cuerpo sino también el “músculo” de la fuerza de voluntad de nuestro cerebro, muchos de nosotros nos sentiremos con deseos de comer una bolsa de papas fritas durante el tiempo de reposo luego de haber llegado del gimnasio. Esto explica por qué el ejercicio puede hacernos aumentar de peso, o al menos explica por qué mis desdichadas cuatro horas de ejercicio a la semana no eliminan toda mi grasa. Es más probable que me vuelva más sedentario durante las horas que no me ejercito de lo que sería, si no me hubiera ejercitado con tanta fuerza. Si me ejercitara menos, podría sentir ganas de caminar más en vez de saltar sobre el próximo taxi; podría tener más energía de comprar comida, cocinar y luego limpiar en vez de ordenar un burrito satisfactoriamente grasoso.

Eliminando la brecha de energía

El problema último no está en el ejercicio en sí, sino en la manera en la que lo definimos. Muchos investigadores que estudian la obesidad creen que una actividad frecuente de bajo impacto, el tipo de actividad que los humanos hicieron durante miles de años antes de que la podadora para jardinería se inventara, puede funcionar mejor que los ocasionales arrebatos de ejercicio que uno realiza como un rata de laboratorio. “Uno no puede quedarse sentado todo el día y luego hacer 30 minutos de ejercicio sin producir estrés en los músculos”, dice Hans-Rudolph Berthoud, un neurobiólogo del Centro Pennington de Investigación Biomédica de la Universidad Estatal de Louisiana, que ha estudiado nutrición durante 20 años. “Los músculos dolerán, y uno no querrá moverse después. Pero para quemar calorías, los movimientos del músculo no tienen que ser extremos. Sería mejor distribuir los movimientos durante el día”.

Por su parte, Berthoud se levanta a las 5 a.m. a recorrer su vecindario varias veces, y también prefiere tomar las escaleras cuando es posible. “Incluso si la gente puede salir de sus oficinas, alejarse de sus computadoras, para ir a la plaza comercial, toma el elevador” dice. “Este es el problema real, no es que no vayamos el tiempo suficiente al gimnasio”.

Yo era escéptico cuando escuchaba a Berthoud decir eso. ¿No se necesita aumentar el ritmo cardiaco y sudar para fortalecer el sistema cardiovascular? ¿No se necesita trabajar los músculos al máximo para formarlos?

De hecho, no se ha comprobado que el ejercicio vigoroso como correr trae más beneficios que la actividad moderada como caminar mientras vamos al súper. Uno regularmente escucha los beneficios del ejercicio en novedosas historias, pero si uno lee el artículo académico en el que esas historias están basadas, uno ve con frecuencia que los sujetos de estudio no se mataron en la elíptica. Un ejemplo típico: en junio, la Asociación de Ciencia Psicológica publicó un artículo que sostenía que “la actividad física puede de hecho preservar o fortalecer algunos aspectos de la función cognitiva”. Pero aquellos que tienen mejor función cognitiva apenas caminan más o suben más escaleras. Ni siquiera caminan más rápido; caminar con paso rápido no está relacionado con la habilidad cognitiva.

Además, hay cada vez más evidencia que cuando se trata de prevenir ciertas enfermedades, perder peso puede ser más importante que mejorar la salud cardiovascular. En junio, científicos de la Universidad Northwestern publicaron los resultados del estudio de observación más largo de la historia para investigar la relación entre el ejercicio aeróbico y el desarrollo de diabetes. ¿Cuáles fueron los resultados? Estar en forma aeróbica era mucho menos importante que tener un índice de masa corporal normal para prevenir la enfermedad. Y, como hemos visto, con frecuencia el ejercicio hace poco para ayudar a la gente con sobrepeso a alcanzar un peso normal.

Entonces, ¿por qué persiste la creencia de que el ejercicio nos hace perder peso, dada toda la evidencia científica de lo contrario? De manera interesante, hasta los años 70, pocos investigadores de la obesidad promovían el ejercicio como un elemento crítico para disminuir de peso. Muy recientemente, en 1992, Bill Clinton se volvió famoso por su hábito de trotar y comer en McDonald’s, la Revista Americana de Nutrición Clínica publicó un artículo que empezaba así: “Recientemente, el interés en el potencial que puede tener aumentar el ejercicio como parte del tratamiento de la obesidad ha incrementado”. El artículo continuaba diciendo que incorporar ejercicio programado por un entrenador como parte del tratamiento contra la obesidad, había conducido a resultados “inconsistentes”. “El aumento en el gasto de energía obtenido a partir de la actividad física planeada puede compensarse con la disminución en las actividades físicas no planeadas”, señalaba.

¿Entonces cómo se divulgó de manera generalizada el mantra “ejercicio para perder peso”? Los miembros del servicio de salud pública han estado renuentes a desvirtuar el ejercicio porque aquellos que son físicamente más activos son, en general, más saludables. Además, es difícil incluso para los expertos renunciar a la noción de que el ejercicio es esencial para perder peso. Por años, la psicóloga Kelly Brownell dirigió un laboratorio en Yale que trataba pacientes obesos con la combinación estándar, que vertía en las cabezas de los pacientes, de más ejercicio y menos comida. “Lo que encontramos fue que el tratamiento para la obesidad era muy frustrante”, dice. Solamente cerca del 5% de los participantes podían mantenerse bajando peso y, aunque ese 5% estaba más dispuesto a ejercitarse que aquellos que volvieron a engordar, Brownell dice que si se estuviera corriendo el programa hoy, “probablemente lo reorientaría hacia la comida y no hacia el ejercicio”. En 2005, Brownell ayudó a fundar el Centro Rudd de Política Pública sobre Alimentos y Obesidad, que se concentra en la publicidad de la comida y en las políticas públicas, no en alentar el ejercicio.

Algunas investigaciones han arrojado que una persona obesa “se ejercita” más que el resto de nosotros. En mayo, el Dr. Arn Eliasson del Centro Médico Militar Walter Reed, reportó los resultados de un pequeño estudio que encontró que la gente con sobrepeso de hecho gastaba significativamente más calorías por día que aquellos con peso normal, 3064 contra 2080. No es el primer científico en llegar a esa conclusión. Como el escritor-científico Gary Taubes hizo notar en su libro de 2007 Buenas calorías, malas calorías: grasas, carbohidratos y la controversial ciencia de las dietas y la salud, donde advierte: “una persona obesa tiende a gastar más energía que una persona delgada con el mismo peso, sexo y estructura ósea, lo que significa que su metabolismo quema típicamente más calorías”.

En pocas palabras, es lo que comemos, no qué tan duro nos ejercitamos, lo que importa más cuando se trata de perder peso. Uno debería ejercitarse para mejorar la salud, pero uno tiene que advertir lo siguiente: los impulsos vigorosos de ejercicio pueden aumentar de peso. Me encanta cómo me hace sentir el ejercicio, pero mañana puedo no usar el VersaClimber, y tampoco comer la barrita de mora con la que me premio luego de hacer ejercicio.

domingo, 23 de agosto de 2009

¿Superalimentos enriquecidos o comida chatarra disimulada?

Desde margarinas que se publicitan como beneficiosas para el corazón hasta cereales azucarados para fortalecer los huesos, algunos alimentos que solían tener mala reputación son provistos de nutrientes para darles un aspecto más saludable. Y los consumidores se están tragando el anzuelo, aun en los casos en que no son más que comida chatarra poco disimulada.

Un informe difundido el jueves halló que aun en una economía débil, la gente pagará extra por productos que puedan prevenir problemas de salud o suministren buenas alternativas a las gaseosas y bocadillos desprovistos de calorías. El informe procede de la firma de investigación Pricewaterhouse Coopers.

Estos productos incluyen santos y villanos: jugos que suministran a los niños el calcio que necesitan, pero también golosinas disfrazadas de barras de granola con una pizca de nutrientes cacareados por la publicidad.

La industria califica estos productos de "nutracéuticos" o "alimentos funcionales". Los detractores objetan que podrían hacer que la gente consuma demasiada cantidad de algunos nutrientes, además de un exceso de calorías y grasas.

Marion Nestle, científica alimentaria de la Universidad de Nueva York, advierte que "los alimentos funcionales responden a la comercialización y no a la salud".

"Hacen creer a la gente que son saludables" y con frecuencia les hacen comer más de lo prudente, agregó.

Su lista de objeciones incluye una barra de golosina con cafeína y vitaminas B, comercializada como "estimulante energético" y helados de crema engordantes enriquecidos con calcio y con bacterias benéficas llamadas probióticos.

Otros expertos en nutrición se preocupan del exceso de un ingrediente beneficioso. Los estudios distan de ser definitivos, pero algunos sugieren que consumir demasiadas vitaminas A, C, E y ácido fólico puede ser riesgoso para determinadas personas.

El ácido fólico, por ejemplo, es "terreno ignoto" debido a la cantidad de alimentos que lo contienen, dijo la nutricionista Alice Lichtenstein de la Universidad Tufts. "Realmente no sabemos hasta dónde es seguro llegar".

jueves, 20 de agosto de 2009

Alimentos que revitalizan. Nutrición y energía al instante

Por Daniel Galilea para EFE.


Los alimentos no sólo entregan nutrientes al organismo, también le ayudan a repararse del desgaste que sufre y aportándole energía, calor y materia. Además de ser el combustible fundamental, junto con el agua y el aire, para que el cuerpo funcione bien, pueden ayudar a vivir más y mejor si se eligen adecuadamente.

Somos lo que comemos

"Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento", afirmaba hace alrededor de 25 siglos el sabio griego Hipócrates de Kos, considerado por los libros de historia como el padre de la medicina moderna en el mundo occidental.

Su concepto se sigue aplicando actualmente, sobre todo en la vertiente más naturista de la medicina, que ha hecho de la 'terapia de la nutrición' uno de sus pilares fundamentales.

La investigación científica aporta continuamente nuevas herramientas y evidencias a esta rama médica, como el reciente Estudio Erasmus, de la Universidad de Rotterdam, en Holanda, que recomienda una serie de alimentos que deben estar presentes en la dieta para fortalecer el organismo y mantener la salud.

Según la médica nutricionista Esther de la Paz, "mantener una dieta de la que formen parte el vino, el pescado, el chocolate negro, frutas, verduras, almendras y ajo, ha aumentado la esperanza de vida una media de 6.6 años en los hombres, y en las mujeres unos cinco años".

"Estas comidas no sólo aumentan las defensas inmunológicas, sino que además revitalizan todo el cuerpo porque la sangre lleva el oxígeno, así como las vitaminas, minerales y nutrientes a los tejidos, además de transportar los desechos y toxinas que recoge nuestro sistema linfático", explicó la doctora De la Paz.

Estos son los alimentos que no deben faltar en tu mesa semanal si quieres cumplir muchos años y con la máxima vitalidad:

Vino: bueno, con moderación. Permite prevenir algunas enfermedades cardiovasculares y determinados cánceres, gracias a la acción antioxidante de sus polifenoles y del resveratrol. El más saludable es el tinto, pues son sus colorantes naturales los que le confieren sus cualidades saludables.

Chocolate negro, un sano placer. Un tercio de su grasa es ácido oleico, el cual disminuye el colesterol en la sangre. Además es muy rico en flavonoides con un efecto cardioprotector y preventivo de la arterioscleosis.

Almendras, una 'bomba nutritiva'. Son el fruto seco con mayor densidad de nutrientes, al ofrecer magnesio, proteínas, cobre, riboflavina, fibras, calcio y grasa monoinsaturada. Son una excelente fuente de vitamina E, un antioxidante que ayuda a retrasar el envejecimiento y a prevenir enfermedades cardíacas.

Ajo, mucho más que una especia. Ayuda a combatir un buen número de hongos, bacterias y virus, aumenta las secreciones bronquiales, estimula las mucosas gastrointestinales, es diurético y antiinflamatorio. Su consumo frecuente ayuda a que la sangre fluya con mayor facilidad y que disminuya la presión sanguínea.

Frutas a diario. Fuente de fibra vegetal y vitaminas, sus vivos colores se deben a su riqueza en pigmentos antioxidantes, que pueden ayudar a protegernos de las dolencias como el cáncer, así como los infartos y la hipertensión. Es preferible tomarlas frescas y de la temporada.

Pescado. Casi todos son ricos en vitamina B12, vital para el sistema nervioso, y en yodo, esencial para la glándula tiroides. Sus proteínas se asimilan muy bien, pero conviene tomarlo sin piel, donde se acumulan los residuos tóxicos del mar, y congelarlo tres días antes de comerlo, para eliminar sus parásitos.

Verduras. No sólo aportan fibras, vitamina y minerales. Sus compuestos protegen las membranas celulares de los daños que originan las principales dolencias y el envejecimiento precoz. Hay que ingerir al menos 5 raciones diarias de frutas o verduras (en total unos 400 gramos), lo más variadas posible, cada ración del tamaño de una pelota de tenis, de alimento compacto y listo para comer.

Diabetes corta vida laboral

Por Citlalli Zoé Sánchez, para El Siglo De Durango

José Luis Ahuja Navarro, jefe delegacional de Prestaciones Médicas del IMSS, subraya que los obreros afectados por este mal -y que han dejado de trabajar por sus secuelas- oscilan entre los 40 y 59 años de edad. "Es un foco rojo", determina.

NÚMEROS MORTALES

En el 2008 se registraron 414 defunciones por la diabetes y en lo que va del año ya son 214. Dichos datos fueron otorgados por Mario Miguel Ángel Burciaga Torres, coordinador auxiliar de Salud Pública en la Delegación.

De 600 mil derechohabientes del IMSS en Durango, 66 mil 75 padecen este mal crónico degenerativo, es decir, 11 por ciento. Además, los estudios arrojan que al menos otros seis mil están enfermos pero no lo saben.

MERMAS A LAS EMPRESAS

Infartos, insuficiencia renal, amputaciones, problemas neurológicos severos, entre otras cosas, son las consecuencias de la diabetes y que obligan a las personas a dejar de trabajar.

Ahuja Navarro reflexiona que esta enfermedad, así como implica una gran inversión para el IMSS, asimismo "le cuesta caro" a las empresas.

Cuando una persona tiene este padecimiento y no se controla adecuadamente, esto puede generar problemas en su productividad al presentar síntomas tales como fatiga.

MEJOR A DIETA

En México el 70 por ciento de la población tiene problemas de sobrepeso y obesidad. Durango está por arriba de la media nacional pues el porcentaje es del 75 por ciento.

En el IMSS, de cada 100 incapacidades que se emiten, diez son por males derivados de la diabetes y es conocido que la gordura es un factor para desarrollar dicho mal.

En la entidad, como se ha dado a conocer con anterioridad, son las mujeres quienes presentan más sobrepeso pero de manera paradójica son quienes también acuden en mayor proporción a realizarse chequeos por lo que pueden ser diagnosticadas a tiempo.

Los hombres en cambio no visitan con periodicidad a su médico.

Suelen hacerlo cuando ya la enfermedad se encuentra en un estado avanzado.

El IMSS ha implementado una campaña intensiva para contrarrestar esta epidemia que tiene altos impactos en la salud del país.

Diabetes: pandemia y principal causa de muerte en México

Por Yeanny González Peña, para Prensa Latina

La Expo Cumbre Mundial de Diabetes, Obesidad, Nutrición y Problemas Cardiovasculares continúa hoy en México con la presencia de destacados especialistas en salud de América Latina, quienes abogan por la prevención para combatir esas enfermedades.

El evento, que se extenderá hasta el 21 de agosto, hace énfasis en la atención de la diabetes mellitus tipo 2, principal causa de muerte en México con 64 mil fallecimientos anuales.

En breve entrevista con Prensa Latina, Susana Feria Echeverri, presidenta de la región Sur y Centroamérica de la Federación Internacional de Diabetes, dijo que la referida enfermedad es hoy una pandemia.

Asimismo, calificó al padecimiento de una importante condición de riesgo, cuyas consecuencias pueden ser sumamente graves para la calidad de vida de los individuos de la comunidad.

La funcionaria, que vive con la diabetes hace 50 años, hizo énfasis en los costos humanos que acarrean las complicaciones y los costos en dinero que los gobiernos deben dedicar a ellas en sus presupuestos.

Al respecto, llamó a los trabajadores de la salud y a los gobiernos a promover una mejor calidad de vida, para prevenir la diabetes tipo 2, atacando sobre todo obesidad y sedentarismo, principales factores de riesgo.

"Es inevitable que todos nos pongamos a trabajar juntos para evitar que la prevalencia de la diabetes aumente, para hacer prevención de las complicaciones, bajando así su constancia y sus costos", apuntó Echeverri.

Sobre el panorama regional, dijo que en América Latina la incidencia de la enfermedad es alta y, peor aún, va en aumento.

La Federación Internacional de Diabetes había pronosticado que en 2005 la presencia de este mal en la región alcanzaría un ocho por ciento, pero a dos años de esa previsión ya se alcanzó la referida cifra, destacó.

Algunos países incluso la superaron. En México más del 10 por ciento de la población está afectada, y el padecimiento constituye la primera causa de ceguera prematura, de incapacidad y de hospitalización.

Esta nación es también la segunda a nivel mundial en población obesa, por lo que la funcionaria llamó a cambiar hábitos de vida y alimenticios en función de una mejor salud.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Desnudan en Estados Unidos la baja calidad de Jugos del Valle

De El Poder del Consumidor
www.elpoderdelconsumidor.org

Para permanecer en el mercado estadounidense, la empresa Del Valle, propiedad de Coca Cola, fue obligada a corregir sus empaques de néctares ya que engañaban a los consumidores. Por ello, debió sobreponer una pegatina que dice: “Información de la etiqueta corregida”, en la cual admite que estas bebidas, las que le generan sus principales ingresos en México, contienen menos concentraciones de jugo.

En el caso del néctar de mango, Del Valle afirmaba que contenía 30% de jugo de mango y 146% del requerimiento diario de vitamina C, pero la etiqueta corregida reconoce que sólo tiene 19% de jugo y 10% del requerimiento diario de vitamina C. Lo mismo ocurre con los datos acerca del contenido de sodio, antes informaba la presencia de 5 mg y tiene el doble: 10 mg. En proteína pasó de 1 gramo a 0 gramos.

Las diferencias son incluso mayores en otros néctares. En el de durazno se aseguraba que contenía 40% de jugo y en la etiqueta corregida se reconoce que el jugo sólo representa el 18% del producto. En el néctar de fresa, Del valle pasó de 40% de jugo a sólo 14%.

Porcentaje de jugo en néctares Del Valle

SaborInformación de la empresaInformación corregida en EUALo que sugiere FAO (Codex)
Mango30%19%25%
Durazno40%18%40%
Fresa40%14%40%

Del Valle decía tener una proporción de jugo en los néctares similar a las normas internacionales propuestas por la FAO (Codex Alimentarius). Sin embargo, la información corregida muestra que en realidad el producto es de muy baja calidad y está muy lejos de esa normatividad.

Si a lo anterior se suma que -por definición- los néctares están adicionados con azúcares, agua y diversos aditivos, veremos que la adulteración de los néctares de Del Valle es muy alta. Esta situación explica por qué las empresas sacaron a los néctares del proyecto de norma oficial mexicana.

“Existe una percepción amplia, según sondeos realizados por El Poder del Consumidor, de que los néctares son jugos más concentrados. Explotando esta percepción, las empresas han aumentado las ventas de estos productos y han bloqueado cualquier tipo de regulación que les obligue a informar a los consumidores sobre el contenido real de jugos y néctares envasados”, aseveró Alejandro Calvillo, director de EPC.

Prevé la ONU que aumente a 90 millones la cifra de pobres

La cifra de personas en pobreza extrema podría ascender este año a 90 millones más de lo que estaba previsto en los planes originales de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, estima la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En un estudio sobre los avances en el cumplimiento de estas metas internacionales, difundido por la oficina de la ONU en México, se indica que la crisis económica y el incremento de precios de alimentos han comprometido el combate a la pobreza y el hambre.

Según el análisis de la Organización de las Naciones Unidas, aunque en la segunda mitad de 2008 bajaron en buena medida los precios de los alimentos, esto todavía no se refleja en mejorías en el combate al hambre.

Por ahora sólo se sabe que desde 1990 el número de personas hambrientas había bajado en 20 por ciento, pero en el bienio entre 2006 y 2008 "los adelantos logrados se perdieron".

En lo que respecta a las personas que viven en pobreza extrema, es decir, con menos de 1.25 dólares al día, se estima que al finalizar este año habrá entre 55 millones y 90 millones de personas más que lo previsto en los planes originales.

Esto es que en esta meta de desarrollo habrá retroceso. Según explica el informe, entre 1995 y 2005 la cifra de personas en pobreza extrema había pasado de mil 800 millones a mil 400 millones, pero el avance se revertirá al final de este año.

Otro indicador que aumentará es el del desempleo; como promedio mundial se estima que 2009 terminará con rangos de entre 6.1 y 7.0 por ciento para los hombres y de 6.5 a 7.4 por ciento para las mujeres.

Esto último, además, afectará al avance en la igualdad de géneros, puesto que la mayoría de las mujeres viven "atrapadas" en empleos mal remunerados y carentes de seguridad social.

Aunado a ello, la disminución de recursos para programas sociales provocará el estancamiento, o a veces el retroceso, de las metas en salud para las mujeres.

Frente a dicho panorama, la Organización de las Naciones Unidas hizo un llamado a los gobiernos del mundo a hacer un esfuerzo para que los recursos se distribuyan de una mejor manera y afecte lo menos posible el desarrollo.

México a punto de ser primer lugar en obesidad infantil

La mala alimentación y la falta de ejercicio en los pequeños aunado a la falta de movilidad por estar al frente de la televisión o la computadora ha provocado que miles y miles de niños padezcan de sobrepeso u obesidad, lo cual al paso de los años puede generar graves problemas de salud en los menores.

El doctor Jose Juan Almaraz, señaló que actualmente en América Latina hay aproximadamente entre 78 y 80 millones de personas con obesidad y que México está cercano a ser el primer lugar en obesidad infantil.

“En América Latina prácticamente hay 78, casi 80 millones de personas obesas y en México a través de a Encuesta Nacional de Salud y Nutrición nos damos cuenta que va creciendo nuestro porcentaje de niños con sobrepeso de entre los 5 y los 11 años”. Comentó.

“Tenemos en este segmento 25 por ciento presentan sobrepeso u obesidad que estamos cercanos al primer lugar de obesidad infantil”. Añadió el especialista.

Informó que lamentablemente las nuevas tecnologías han provocado que los menores dejen de salir de casa a practicar algún deporte ya que prefieren quedarse sentados viendo su programa de televisión preferido o bien jugar con algún videojuego o estar en la computadora.

Aunado a esto, la mala alimentación a base de chicharrones, fritos, chocolates y refrescos de cola, han hecho que se de esta problemática que sin duda podría generar enfermedades graves en un corto lapso de tiempo.

Finalmente dijo, que si no se corrige el problema de obesidad o sobrepeso en los menores, se corre el riesgo de que el 70 por ciento sean adultos obesos que no puedan revertir su enfermedad debido a padecimientos como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus.

Por lo cual es importante que se lleve un control adecuado de la alimentación de los menores en cual se incluyan todos los grupos de la alimentación y sobretodo fomentar el deporte en los niños para que no padezcan esta enfermedad.

México, DF: Desnutrición infantil cobra 400 vidas al año

Cintya Contreras para Excélsior

Entre 300 y 400 niños mueren anualmente en el Distrito Federal por problemas de desnutrición y más de 40 mil menores de 14 años de edad padecen esta condición, aunque paradójicamente corren el riesgo de que en cinco o siete años más sean obesos o padezcan sobrepeso, advirtió el doctor Abelardo Ávila, investigador del Instituto Nacional de Nutrición, Salvador Zubirán.

Consideró que el consumo de alimentos procesados, “chatarra” o aquellos con altas cantidades de azúcar, abona al problema, ya que predispone la aparición de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y la misma obesidad, escenario que se agravará ante la inminente demanda de servicios públicos de salud.

Según cifras del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria de la Cámara de Diputados, el 35.1 por ciento de los niños de entre cinco y once años en el DF está en riesgo de ser obesos o presentar sobrepeso, y el 32 por ciento de los jóvenes de entre 12 y 19 años también están expuestos al problema.

Ambas estimaciones se ubican por encima de la media nacional lo que debe obligar a las autoridades a actuar de manera integral y asegurar que siempre tengan comida nutritiva, consideró la diputada socialdemócrata, Carla SánchezArmas, ya que el déficit en la calidad de sus comidas provoca en generaciones completas bajos niveles de desarrollo físico e intelectual.

En el marco del Foro de Seguridad Alimentaria y Nutricional para el DF, Por una ciudad sin hambre, especialistas en políticas públicas coincidieron en la necesidad de elevar la alimentación a un derecho universal en el que el Estado apoye, se responsabilice y garantice el acceso de alimentos sanos a toda la población, en especial a la de escasos recursos.

La legisladora local dijo que 110 mil familias en la ciudad enfrentan serias restricciones para adquirir y consumir alimentos sanos y suficientes, por ello, dijo que promoverá que en periodo extraordinario, se aborde el tema o al menos quede como antecedente para el trabajo de la siguiente legislatura.

Pablo Yanes, director del Consejo de Evaluación de Desarrollo Social del GDF, endosó parte de la responsabilidad, a la crisis económica, ya que el encarecimiento de los productos hace inaccesible su consumo para muchos sectores de la población.

Dijo que la canasta básica está “desactualizada” ya que muchos alimentos que la integran ya no se consumen, además de que no incluye productos de cocción, lo cual es indispensable.

lunes, 17 de agosto de 2009

Los peligros del azúcar

De EL PODER DEL CONSUMIDOR

http://www.elpoderdelconsumidor.org


Ningún otro producto ha jugado un papel tan importante en el deterioro de los hábitos alimenticios y de la salud como el azúcar, seguido por las harinas refinadas.

En la historia de la humanidad nunca estuvo disponible el volumen de azúcar que actualmente ofrece el mercado y consume la población. Durante milenios, el único azúcar concentrado al que tuvo acceso la población fue la miel. Sin embargo, los estudios muestran que su consumo no representó más de 3% del total de calorías consumidas.

No fue hasta 500 años después de Cristo que la población de India comenzó a extraer el jugo de la caña de azúcar para hervirlo y obtener cristales. El proceso fue durante siglos muy costoso y poco accesible. La historia cambió en 1492, cuando Cristóbal Colón sembró la caña de azúcar en el Caribe y estas plantaciones (más que las de algodón) impulsaron el comercio de esclavos. A partir de entonces, los precios del azúcar comenzaron a bajar hasta ser accesibles a la mayor parte de la población.

Qué aporta el azúcar

Los alimentos se clasifican en tres tipos básicos de macronutrientes: carbohidratos, grasas y proteínas. Cada uno cumple una importante función para el cuerpo:

Carbohidratos

Proteínas

Grasas

Fuente de energía

Fuente de energía

Fuente de energía

Desarrollo de piel y huesos

Protección de órganos

Transporte de moléculas

Transporte de nutrientes

Presión sanguínea

Temperatura del cuerpo

Balance del ph

Síntesis hormonal

Así, la única función de los carbohidratos es proveer energía al cuerpo. Sin embargo, la proteína y la grasa también proveen energía.

Los carbohidratos son clasificados en simples y complejos. Con la excepción de la miel, los carbohidratos encontrados en la naturaleza son carbohidratos complejos o la combinación de carbohidratos simples y complejos. Pero cuando los alimentos naturales son procesados, los carbohidratos complejos son comúnmente removidos. Por ejemplo, una manzana contiene los dos tipos, pero cuando es convertida en jugo su fibra es removida y el líquido contiene solamente carbohidratos simples. El problema con estos carbohidratos simples es que son rápidamente absorbidos por el sistema sanguíneo, lo cual provoca picos muy altos de concentración de azúcar en la sangre que pueden contribuir a la obesidad, problemas del corazón, cáncer y diabetes.

Azúcar: hábito o adicción

La ciencia oficial no reconoce aún la capacidad adictiva del azúcar, a pesar de que la mayoría de las personas la experimentamos. Diversos estudios antropológicos señalan que la población, luego de padecer hambre, prefiere alimentos dulces. Esta tendencia se ha exacerbado en la vida moderna, con la búsqueda de una satisfacción inmediata mediante alimentos o bebidas que contienen azúcar.

Otro indicador natural es que las frutas y los vegetales que pueden ser peligrosos no presentan un sabor dulce, en tanto los que son dulces no representan un riesgo.

El problema ha surgido cuando los alimentos altamente dulces están en todas partes y al alcance de la mano y, lo que es peor, el azúcar ha sido añadido a la mayor parte de los alimentos que se consumen. Se han realizado estudios que indican que el azúcar incrementa los opiáceos en el cerebro, lo cual provoca placer como lo hacen en mayor medida algunas drogas. Este incremento de opiáceos es la causa principal de la fisiología que provoca nuestra adicción al azúcar y por la cual el consumo de azúcar aumenta año con año.

A este factor se suma el impacto de la publicidad que promueve el consumo de productos con altas concentraciones de azúcar, promoción que inicia desde las edades más tempranas definiendo hábitos que durarán toda la vida; en especial, la dependencia del azúcar. Este fenómeno es muy claro en el público infantil, al cual se le somete a una intensa promoción de consumo de bebidas y alimentos altamente azucarados.

Impactos en la salud

El azúcar aumenta la segregación de insulina y contribuye a la obesidad y la diabetes. Si uno toma un refresco con un contenido de 6 a 8 cucharadas de azúcar, el azúcar llega al estómago y de ahí pasa a los intestinos, donde es absorbido inmediatamente por la sangre ya que no es parte de alguna fibra que inhiba o retarde el proceso de absorción. Si ese azúcar pasara al sistema circulatorio, sin previo metabolismo, nos enfrentaríamos a un coma por hipoglucemia y moriríamos. El páncreas nos salva de ello, segregando grandes cantidades de insulina para procesar la azúcar. Pero cuando este acto se repite de manera constante -como ocurre con el tipo de dieta actual-, con frecuencia los niveles de insulina se elevan significativa y bruscamente. Este proceso tenderá a afectar nuestro organismo a largo plazo, pues se desarrollarán enfermedades crónicas del corazón, diabetes y cáncer.

El azúcar causa la pérdida de importantes minerales.

Diversos estudios han demostrado que el azúcar disminuye la presencia de minerales en el cuerpo, como el calcio, que es expulsado del organismo. En este caso, el organismo toma el calcio de los huesos, contribuyendo a ocasionar la osteoporosis. Se considera que el delicado balance de minerales en el organismo se puede ver afectado por la ingesta de unas cuantas cucharadas de azúcar. Pero su consumo habitual puede provocar que el organismo pierda la habilidad de restaurar el balance delicado de minerales y se torne vulnerable a diversas enfermedades.

El azúcar distorsiona las hormonas. El sistema endocrino está compuesto por un gran número de glándulas interconectadas que segregan hormonas que sirven como mensajeras de las funciones corporales. Al ingerir azúcar, algunas de las glándulas se fuerzan a trabajar de más para compensar los efectos del azúcar en el cuerpo. Por ejemplo, la glándula adrenal, ubicada en la parte superior de los riñones, se sobre estimula al consumir azúcar. Esto puede afectar las adrenales que juegan un papel importante en regular el sodio y el potasio, la presión sanguínea, el metabolismo de la glucosa, la adrenalina y la secreción de esteroides sexuales.

El azúcar puede propiciar alergias a los alimentos. Los alimentos requieren ser descompuestos por las enzimas para ser asimilados por las células. Las enzimas trabajan de manera óptima cuando el cuerpo tiene un balance apropiado de minerales. Al consumir azúcar disminuyen las reservas de minerales y esto puede debilitar el sistema de enzimas con lo que algunas partículas de alimentos podrían entrar a la corriente sanguínea. Si esto ocurre, el sistema inmunológico puede confundir dichas partículas con invasores, provocando que el organismo lance un ataque de defensa cada vez que se consume ese alimento.

El azúcar paraliza el sistema inmunológico. Los fagocitos son un tipo de glóbulos blancos que engullen bacterias y virus invasores y, como parte integral del sistema inmunológico, juegan un papel importante en prevenir y controlar infecciones. Estudios recientes muestran que el número de organismos digeridos por los fagocitos disminuye dramáticamente durante más de seis horas después de ingerir azúcar.

El consumo de azúcar lleva a enfermedades crónicas. Altas concentraciones de azúcar en el sistema circulatorio causan daños permanentes a las estructuras moleculares de las proteínas. Una vez dañadas, las proteínas pueden provocar enfermedades crónicas degenerativas.

El azúcar incrementa el riesgo de cáncer. El cáncer se ha convertido en una epidemia y es una de las principales causas de muerte. Sus causas son múltiples y se ha señalado que el azúcar puede ser una causa importante. Diversos especialistas han señalado que el azúcar puede inducir el cáncer a través del siguiente mecanismo: las células del organismo segregan productos de desecho llamados radicales libres. El cuerpo, a través de las enzimas, neutraliza los efectos negativos de los radicales libres. Estas enzimas protectoras requieren un balance adecuado de minerales para ser efectivas y cuando el azúcar reduce los minerales del cuerpo, las enzimas no son tan efectivas en sus funciones de protección. Se incrementa entonces la presencia de radicales libres que pueden causar una reducción en la disponibilidad de oxígeno para las células, esto a su vez puede llevar a mutaciones celulares cancerígenas.

Sustitutos del azúcar: nuevos riesgos

Los daños causados por el azúcar han llevado al desarrollo de alternativas que tienen el poder de endulzar, con o sin calorías. Todos estos productos promovidos por la industria procesadora de alimentos no son una solución al azúcar, pues mantienen y promueven el gusto por alimentos y bebidas dulces, al tiempo que representan diversos riesgos para la salud. En realidad, los sustitutos del azúcar pueden ser aún más peligrosos que el azúcar misma.

Sugerimos revisar las recomendaciones sobre bebidas que ha realizado la Secretaría de Salud como una excelente guía para la familia, la escuela y a nivel personal.

La mayor parte de esta información proviene de: Sweet Deception, de los doctores Joseph Marcola y Kendra Degen Pearsall (Nelson Books, 2006). Algunas referencias de: In Defense of Food, de Michael Pollan (The Penguin Press, 2008).

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