miércoles, 2 de marzo de 2011

Millones de diabéticos "mal diagnosticados"

Inyección de insulina

El estudio investigó los riesgos cardiovasculares asociados a diabetes.

Millones de personas en todo el mundo podrían estar en riesgo de muerte prematura debido a un mal diagnóstico de diabetes o porque no están recibiendo tratamientos efectivos para la enfermedad.

Esta es la conclusión de una investigación llevada a cabo en siete países por el Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud (IMHS) de la Universidad de Washington, Estados Unidos.

El estudio analizó el diagnóstico, tratamiento y control de diabetes y sus riesgos de enfermedades cardiovasculares en Colombia, Inglaterra, Irán, México, Escocia, Tailandia y Estados Unidos.

Los resultados, dicen los autores, muestran que "una proporción sustancial de individuos con diabetes no han sido diagnosticados ni tratados, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados".

Déficit de control

Se calcula que más de 280 millones de personas en el mundo tienen diabetes, la mayoría en los países en desarrollo.

Según los investigadores, se cree que la diabetes podría estar causando unos 4 millones de muertes globalmente y se proyecta que esa cifra siga aumentando.

Estudios en el pasado ya habían mostrado que existe un "déficit" importante en el manejo y control de los pacientes con diabetes. Y este estudio parece confirmar esa afirmación.

Esta es una enorme oportunidad perdida para poder reducir la carga de esta enfermedad tanto en países ricos como pobres

Dr. Stephen Lim

La investigación encontró que en Estados Unidos casi 90% de los adultos con diabetes -más de 16 millones de adultos de 35 años o más- tienen glucosa en la sangre, presión arterial o colesterol en la sangre que no están siendo tratados de forma efectiva.

En México, revela el estudio, sólo un 1% de personas con diabetes están recibiendo tratamientos adecuados para la enfermedad y sus riesgos asociados.

El estudio, que aparece publicado en la edición de marzo del Boletín de la Organización Mundial de Salud, analizó los datos de los sistemas de salud nacionales y de seguros privados de salud sobre el diagnóstico, tratamiento y control de hiperglicemia (nivel elevado de glucosa en la sangre).

Asimismo se analizaron datos de hipertensión arterial e hipercolesterolemia (nivel elevado de colesterol en la sangre), que son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares asociados a la diabetes.

Los investigadores tomaron en cuenta factores como la edad, género, lugar de residencia (urbano o rural), ingresos, estatus de seguro sanitario y nivel educativo de los pacientes.

Según los autores "los resultados mostraron que ni el ingreso y ni la educación están significativamente relacionados con el diagnóstico y tratamiento de diabetes, excepto en Tailandia".

"Pero en Colombia, México y Estados Unidos, se encontró que el estatus de seguro (ya sea privado, asegurado por el sector informal, asegurado por el sector formal o por algún régimen especial, en el caso de Colombia) es un fuerte indicador de un diagnóstico y control efectivos de la enfermedad, especialmente en Estados Unidos", agregan.

Diferencias internas

Mujer obesa

La obesidad es un riesgo modificable de diabetes.

El estudio mostró asimismo que aún dentro de cada país hay grandes diferencias en diagnóstico y tratamiento, por ejemplo en Colombia, donde un 15% más de mujeres que hombres con diabetes han sido diagnosticados.

"Y en todos los países, entre quienes ya recibieron el diagnóstico de la enfermedad, la mayoría no están recibiendo tratamiento para otros riesgos cardiovasculares que son igualmente peligrosos para la salud como el nivel descontrolado de glucosa en la sangre", dicen los autores.

México sobresale por su alta prevalencia de la enfermedad, ya que 24% de hombres y 21% de mujeres mayores de 35 años la padecen.

Pero también se encontró una alta prevalencia entre los hombres en Colombia, Inglaterra, México y Estados Unidos.

Asimismo, el estudio muestra que la mayor proporción (12%) de diabetes diagnosticada pero que no está siendo tratada es entre las mujeres de Colombia.

"Demasiadas personas con diabetes y sus factores de riesgo cardiovascular no están siendo diagnosticadas apropiadamente" dice el doctor Stephen Lim, experto en salud global del IMHE y uno de los autores del estudio.

"Los que sí han sido diagnosticados no están recibiendo tratamientos efectivos".

"Esta es una enorme oportunidad perdida para poder reducir la carga de esta enfermedad tanto en países ricos como pobres" agrega el experto.

Según los investigadores hay cinco estrategias básicas que pueden ayudar a reducir esta carga de diabetes: la reducción de factores de riesgo modificables como la obesidad, los programas de vigilancia y monitoreo con cambios de estilo de vida en individuos prediabéticos, la mejora en el diagnóstico y control de la glucosa en la sangre entre diabéticos.

Asimismo, es necesaria una mejora en el control de las complicaciones de la diabetes como la enfermedad renal, retinopatía, pie diabético y otros trastornos, y una mejora en el manejo de los riesgos cardiovasculares, dicen los autores.

jueves, 24 de febrero de 2011

La mejor dieta para bajar de peso

Dietas (SPL)

En gran parte del mundo vivimos obsesionados con las dietas y la pérdida de peso.

Los expertos hablan de una epidemia global de obesidad.

Para las autoridades sanitarias, ésta es una causa de gran preocupación por el número de enfermedades asociadas al sobrepeso.

Pero para la industria multimillonaria de las dietas es una fuente de enormes ganancias.

Porque es un hecho que en la mayor parte del mundo vivimos obsesionados con perder peso.

Y también es un hecho que, a pesar de la ciencia y de los mensajes sobre el daño del sobrepeso para la salud, adelgazar sigue siendo para muchas personas un objetivo muy difícil de lograr.

Tres dietas básicas

El mayor problema, como explica a BBC Mundo la doctora Cecilia Albala, del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de Chile, no es tanto perder los kilos de más, sino mantenerse con un peso ideal.

"En efecto, hay muchísimas dietas para bajar de peso, porque bajar de peso es relativamente fácil. Lo difícil es mantenerse delgado", dice la experta.

Una de las cosas más importantes para la manutención, además por supuesto del ejercicio, es pesarse. Las personas que se pesan por lo menos una vez a la semana -obviamente estamos hablando de los que siguen una dieta y hacen ejercicio- son las que logran mantener su bajo peso

Dra. Cecilia Albala

"En más del 95% de los tratamientos dietéticos se reincide y la gente vuelve a engordar, lo cual significa un fracaso".

Tal como explica la nutricionista, las dietas probadas científicamente, independientemente del nombre que tengan, se dividen en tres tipos.

Estos son: las dietas hipocalóricas, con la que se consumen menos calorías de las que se gastan; las hiperprotéicas hipocalóricas, que restringen carbohidratos y se aumenta el consumo de proteínas y las que tienen una gran restricción de grasas.

"Si se hacen bien, cualquiera de estas tres dietas logran bajar de peso. Simplemente por la cuestión del balance energético: si necesitamos 1.000 calorías para vivir y se comen 200, nos queda un déficit de 800 y tenemos que bajar de peso".

Menos calorías, poca porción

Un gramo de grasa contiene el doble de calorías que un gramo de carbohidratos o proteínas, así que para lograr un déficit hipocalórico tenemos que comer muy pocas grasas y tratar de suprimir azúcares y harinas refinadas.

También debe incluir en su dieta opciones de bajas calorías, como frutas y verduras, pescado, leche descremada, alimentos ricos en fibras y productos de granos integrales.

Ensalada (SPL)

Para perder peso es esencial consumir menos calorías.

"Yo, después de 30 años de trabajar en obesidad, nunca recomiendo una dieta que sea muy diferente a las actividades de la vida normal de la persona, porque será imposible que la mantenga".

"Lo más importante es cambiar hábitos y hacer ejercicio, porque si no subirá de peso indefectiblemente".

Otro consejo útil para bajar de peso es vigilar las porciones de sus comidas.

Es un hecho que cada vez son más grandes la cantidad de alimentos que comemos, especialmente cuando se trata de comidas rápidas o productos procesados, y esto significa más calorías.

También es necesario reducir las cantidades de papas, pasta y arroz, ricos en carbohidratos, y las bebidas gaseosas azucaradas que añaden calorías adicionales a su régimen sin ningún valor nutricional.

Actividad física

Y no se debe olvidar la importancia del ejercicio y de la actividad física.

Esto, dicen los expertos, no significa sudar profusamente en un gimnasio.

Los expertos recomiendan evitar las dietas que prometen "milagros" de perder peso rápidamente.

Elija actividades físicas que disfrute, como caminar o andar en bicicleta, y añada minutos adicionales dedicados a estas actividades cada semana.

También es buena idea comprarse un pedómetro para medir el número de pasos que da cada día e incremente esa cantidad gradualmente.

Además, otra recomendación de la doctora Albala es evitar las dietas que prometen "milagros" de perder peso rápidamente o las que están de moda y que sugieren comer sólo uno o dos alimentos, o aquellas que dicen que determinados alimentos "queman grasas".

Ninguna de estas dietas tienen éxito y pueden ser riesgosas, porque no ofrecen todos los micronutrientes que necesita el organismo.

¿Cómo mantenerse delgado?

"Pero una vez que bajamos de peso, ¿cuánto tiempo soy capaz de mantener ese peso ideal?", se pregunta Albala.

"Una de las cosas más importantes para la manutención, además por supuesto del ejercicio, es pesarse".

Báscula (SPL)

La experta recomienda pesarse regularmente para tener conciencia del peso corporal.

"Las personas que se pesan por lo menos una vez a la semana -obviamente estamos hablando de los que siguen una dieta y hacen ejercicio- son las que logran mantener su bajo peso".

"Porque son las que logran asumir, por sí mismas, si están comiendo más o menos. Y es que bajar un kilo cuando usted lo sube no cuesta nada, pero bajar diez kilos sí que cuesta", dice la nutricionista.

En efecto, por lo general nos pesamos sólo cuando estamos haciendo dieta, pero una vez que bajamos de peso o cuando no estamos haciendo dieta nos olvidamos de la báscula.

"Le puedo decir que, en mi experiencia de 30 años como nutricionista, eso que parece tan simple como pesarse es lo que menos hace la gente y lo que es más útil para estar permanentemente consciente del peso corporal".

"Así que mi consejo es: cómprese una pesa antes de empezar su dieta, siga una dieta balanceada y saludable, haga ejercicio de forma regular y pésese continuamente".

Viernes: Nutrición y alcohol, ¿cuánto es bueno?

miércoles, 23 de febrero de 2011

Alimentos para el corazón

Las enfermedades cardiovasculares –las del corazón y los vasos sanguíneos- son la principal causa de muerte de la humanidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos trastornos -que incluyen infartos, derrame cerebral, enfermedad coronaria e hipertensión- provocan más de 17 millones de muertes cada año en el mundo.

Y aunque hay algunos factores de riesgo que no podemos alterar, como nuestra herencia genética, sí podemos cambiar otros elementos vinculados con el estilo de vida.

Una de las formas más simples y efectivas de reducir nuestro riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV) es hacer pequeños cambios en nuestra dieta.

Por ejemplo, reducir nuestro consumo de sal, vigilar las grasas que ingerimos y comer más frutas y verduras.

Estos cambios pueden tener un impacto enorme en los tres principales factores de riesgo de enfermedades del corazón: el índice de masa corporal (IMC), la hipertensión y los niveles de colesterol.

clicLea también: Grasas que matan

Sal y colesterol

Huevos y tocino (SPL)

El colesterol de los huevos no es tan dañino como el de las grasas saturadas.

"Para un corazón sano, los elementos más importantes de la dieta y por los que nos tenemos que preocupar son los niveles de colesterol y el exceso sal", le explica a BBC Mundo la doctora Cecilia Albala, experta en salud pública del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de Chile.

"Restringir el consumo de sal es fundamental para el control de la hipertensión, y la recomendación es por lo menos no agregar sal adicional a la comida cuando llega a la mesa. Y además tratar de restringir los alimentos salados, como los conservados", afirma la experta.

En segundo lugar está el control de los niveles de colesterol.

El colesterol es un lípido –una sustancia grasosa- que se encuentra en la sangre y que se produce principalmente en el organismo.

Esta sustancia juega un papel fundamental en la función de las células.

Sin embargo, demasiado colesterol en la sangre aumenta el riesgo de ECV, porque puede causar una acumulación de depósitos de grasa en las arterias y reducir la capacidad del corazón para bombear sangre y oxígeno al organismo.

Bueno y malo

No debemos olvidar, sin embargo, que no todo el colesterol es malo. También existe el llamado colesterol bueno.

El colesterol malo o lipoproteina de baja densidad (LDL) transporta grasas desde el hígado hasta las células y, si el abastecimiento excede a la demanda, se produce la acumulación dañina de depósitos en las arterias.

Lo que siempre digo es: hay que comer mucho pescado y muy poca carne de animales terrestres

Dra. Cecilia Albala, Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de Chile

Y el colesterol bueno o lipoproteina de alta densidad (HDL) es el encargado de retirar el colesterol malo de las células y llevarlo de regreso al hígado, donde se descompone o excreta.

Por eso debemos vigilar cuáles son los alimentos que incrementan los niveles de colesterol malo y mejoran los niveles de colesterol bueno.

"Para mantener niveles sanos de colesterol es necesario vigilar nuestro consumo de grasas, principalmente las de origen animal, que son grasas saturadas", dice la doctora Albala.

"Yo recomiendo dividir las grasas animales en dos: las de animales terrestres y las de animales marinos, los pescados. Y lo que siempre digo es: hay que comer mucho pescado y muy poca carne de animales terrestres".

"Porque el pescado, principalmente el graso, como el salmón, sardinas, arenque, etc., tiene un tipo de grasas, llamadas omega 3, que son buenas para el colesterol”.

Menos saturadas, más omega 3

Se ha demostrado que los ácidos grasos omega 3 reducen el riesgo de las ECV porque disminuyen los depósitos de grasas en las arterias reduciendo a su vez el riesgo de coágulos y regulando el ritmo cardíaco.

Los expertos recomiendan consumir al menos dos porciones de pescado graso a la semana.

Plato de ensalada (SPL)

Las frutas y verduras contienen micronutrientes esenciales.

Por otro lado, las carnes de animales terrestres -principalmente las carnes rojas- deben ser restringidas, ya que tienen grasas saturadas que aumentan los niveles de colesterol malo.

En cuánto a los huevos, sobre los que hemos tenido mensajes confusos durante años, es cierto que las yemas contienen mucho colesterol.

Pero los estudios han demostrado que comerse un bife o bistec es mucho más peligroso que un huevo, porque el daño de las grasas saturadas es mayor.

Así que si a usted le gustan los huevos y sigue una dieta balanceada, no tiene que reducir el consumo de este alimento a menos que su médico recomiende lo contrario.

"También es importante evitar el consumo de productos que contengan ácidos grasos trans, que causan el mismo efecto, o peor, que las grasas saturadas", dice la nutricionista.

Frutas y verduras

Si queremos un corazón sano, no debemos olvidar el papel de las frutas y las verduras, que son fuentes ricas de muchos nutrientes esenciales como las vitaminas C y E y los carotenoides (antioxidantes).

Algo muy importante es que nunca debemos hablar de dieta sin hablar de actividad física

C. Albala

Los estudios han demostrado que ambas ayudan a proteger al corazón, al limitar los efectos dañinos del colesterol en los tejidos del organismo.

Tal como señala la nutricionista chilena, "la recomendación es: coma al menos cinco porciones de frutas y verduras diariamente y consuma mucha fibra y el mínimo de harinas y azúcares refinadas".

"Algo muy importante es que nunca debemos hablar de dieta sin hablar de actividad física".

"Porque ambos elementos deben formar parte, juntos, de un estilo de vida sano para lograr una buena salud del corazón".

Jueves: La mejor dieta para bajar de peso

Alimentos para un corazón sano (SPL)

El pescado contiene ácidos grasos omega 3 que ayudan a reducir los depósitos de grasas en las arterias.

martes, 22 de febrero de 2011

Grasas que matan

Productos procesados (SPL)

Estas grasas se usan en la industria por baratas y porque extienden el tiempo de caducidad del producto.

Quizás no todos estábamos conscientes de ello, pero la mayoría de nosotros crecimos consumiendo alimentos que contenían una sustancia que hoy está considerada un ingrediente letal: los ácidos grasos trans, o grasas trans.

Sólo hasta 2006 los expertos comenzaron a crear conciencia en los consumidores sobre los riesgos de estos elementos, que hasta entonces solían llamarse "grasas parcialmente hidrogenadas".

Las grasas trans son un tipo de grasa vegetal que al ser sometida a procesos industriales de hidrogenación se transforma del estado líquido al sólido con graves consecuencias para la salud.

Estos compuestos no tienen ningún valor nutritivo, pero la industria las utiliza para extender el tiempo de caducidad de un producto y se encuentran principalmente en la comida rápida, los alimentos fritos, la margarina, los pasteles y las galletas.

Los estudios han revelado que, igual que las grasas saturadas, incrementan los niveles del llamado colesterol malo, el cual está vinculado al desarrollo de depósitos de grasa en las arterias que resulta en un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Menos muertes e infartos

Una investigación llevada a cabo en la Escuela Médica de Harvard, Estados Unidos, publicado en el British Medical Journal el año pasado, reveló que tan sólo en Inglaterra unas 7.000 muertes y unos 11.000 infartos podrían prevenirse cada año si se reduce un 1% el consumo de estas grasas.

Comida rápida

Las grasas trans ya fueron prohibidas en Dinamarca y en la ciudad de Nueva York.

Los científicos pedían entonces la virtual eliminación de estos compuestos, que ya fueron prohibidos en Dinamarca y en la ciudad de Nueva York.

En los últimos años se han publicado varios estudios que muestran los efectos peligrosos de estos compuestos para la salud del corazón, en particular el riesgo de enfermedad coronaria.

Los expertos creen, además, que el problema de las grasas trans es particularmente grave en países con menores ingresos, donde la población suele comer mayor cantidad de productos que contienen estos compuestos por su bajo costo.

A partir de que se comenzó a crear conciencia sobre estas peligrosas grasas, muchos productores de alimentos expresaron que los retirarían de forma voluntaria de sus productos.

Sin embargo, una investigación publicada en enero en la American Journal of Health Promotion reveló que muchos alimentos que se venden actualmente y cuyo etiquetado los clasifica como "libres de grasas trans" contienen una "cantidad significativa" de estas sustancias.

Según el doctor Eric Brandt, quien llevó a cabo el estudio, "los resultados de esa investigación revelan la existencia de prácticas engañosas de etiquetado que pueden resultar en un consumo clínicamente significativo de peligrosas grasas trans, a pesar de lo que el consumidor lee en las etiquetas aprobadas por la FDA (Adminstración de Alimentos y Fármacos) de Estados Unidos".

Y el investigador le ha pedido a las autoridades de ese país que se revise el protocolo de etiquetado para evitar engañar al público sobre los alimentos que consume.

clicLea también: Las confusas etiquetas de los alimentos

Poca vigilancia

En América Latina, la situación es grave debido a la falta de regulación de estos productos, como le dice a BBC Mundo el doctor Abelardo Ávila Curiel, investigador del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, de México.

"Todo esto se ha quedado en el terreno de la autorregulación o del retiro voluntario por parte de la industria".

"En toda América Latina hay una vigilancia muy laxa de riesgos sanitarios, porque la capacidad que tenemos para analizar el contenido de los productos es mínima y no se ejerce".

En toda América Latina hay una vigilancia muy laxa de riesgos sanitarios, porque la capacidad que tenemos para analizar el contenido de los productos es mínima y no se ejerce

Dr. Abelardo Ávila Curiel

"Y estamos hablando de un producto -las grasas trans- que se utiliza por su bajo costo, porque el proceso de hidrogenación con el cual se obtiene es barato. Y estos compuestos han entrado a la industria panificadora, a la industria de los refrigerios".

"Las grandes marcas han dicho que han retirado a las grasas trans de sus productos, pero como no se tiene un monitoreo efectivo no queda más que creerles", expresa el investigador.

El peligro, como señala el nutricionista, es que en muchos países de América Latina sigue habiendo una gran demanda por los productos que contienen grasas trans, principalmente por su bajo costo.

"Podemos ver a la salida de las escuelas cómo se venden estos productos, que son frituras de papas o refrigerios de harinas que, sin duda, tienen una cantidad impresionante de grasas trans".

¿Cómo elegir alimentos?

Está comprobado que el actual sistema de etiquetado no funciona para advertir sobre el contenido de grasas trans de un producto.

Margarina

Las grasas trans surgen en el proceso de hidrogenado industrial.

Tal como señala el doctor Ávila Curiel, es necesario vigilar las grasas que consumimos y evitar las grasas saturadas y los productos que podrían contener grasas trans.

Además, se necesita que las autoridades establezcan regulaciones para evitar engañar al público sobre los alimentos que consume.

Mientras eso sucede, la mejor forma de evitar las letales grasas "malas", dice el experto, es no consumir "grasas sólidas" como margarina, manteca o productos que se han sido freídos en aceite que se ha usado repetidamente como las papas fritas y otros alimentos de establecimientos de comida rápida.

"Y trate de evitar los productos procesados que se vean esponjosos y frescos, como muchos pasteles, panes y galletas, porque lo más seguro es que contengan niveles altos de grasas trans".

lunes, 21 de febrero de 2011

Las confusas etiquetas de los alimentos

Etiquetado nutricional (SPL)

Los etiquetados fueron creados para ayudar al consumidor a elegir productos sanos.

Se nos repite continuamente: "Una dieta equilibrada es esencial para la buena salud".

Se nos dice que debemos comer cinco porciones de frutas y verduras al día, que no ingiramos más de seis gramos de sal, ni más de 20 gramos de grasas saturadas diariamente.

Para ayudarnos a lograr esos objetivos, las autoridades sanitarias y la industria alimentaria en muchos países han introducido etiquetas en los alimentos.

Éstas deben indicar toda la información nutricional -como calorías, proteínas, carbohidratos y grasas- de cada producto y la ingesta diaria recomendada (IDR) que deberíamos consumir.

¿Pero quien no ha sentido la frustración de tratar de descifrar lo que significan esos números?

La función de las etiquetas nutricionales es ayudar al consumidor a decidir qué comprar y qué comer.

Pero tal como explica a BBC Mundo el doctor Abelardo Ávila Curiel, investigador del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ) de México, los etiquetados de los productos más que ayudar a la gente a elegir una comida sana la confunden más.

"Para poder interpretarlos se requieren conocimientos previos y hasta especializados", dice el experto.

"Porque si nos dan un listado de micronutrientes con cantidades y porcentajes sobre una recomendación, eso no nos permite saber si el alimento es adecuado o es suficiente".

Falta de información

Canasta de supermercado

Lo mejor es elegir productos naturales que no son procesados.

En años recientes, varios expertos en nutrición en todo el mundo han estado pidiendo la introducción de etiquetados más claros en los productos.

Un sistema ampliamente apoyado es el del llamado "semáforo", que presenta un código de tres colores -rojo, ámbar y verde- según lo sano o riesgoso del producto.

Los productos insanos, por ejemplo, llevarían una etiqueta color rojo para advertir sobre su alto contenido de grasa, azúcar o sal.

El sistema, sin embargo, ha sido rechazado tanto en Europa como en Estados Unidos, principalmente por la oposición de la industria de alimentos que alega que el sistema de advertencia de colores podría "demonizar" a sus productos.

"Algunas empresas de alimentos se muestran muy activas al promover productos que tienen alguna supuesta o real ventaja y los anuncian como 'bajo en sodio' o 'bajo en azúcar', o que 'no tiene grasas trans'", dice el doctor Ávila Curiel.

"En este sentido, la industria ha estado muy activa. Pero cuando se trata de advertir sobre los riesgos de determinado producto, allí es donde las empresas brincan".

Nuestra dieta debe estar formada básicamente de productos naturales, productos con poco procesamiento industrial

Dr. Abelardo Ávila Curiel

"Sobre todo en América Latina, y particularmente en México, se hace un cabildeo brutal para evitar cualquier indicación que advierta a la población sobre los riesgos de consumir ciertos productos", expresa el nutricionista.

La gran contradicción, como afirma el experto, es que todos estos productos industrializados –que son los de mayor consumo entre la población- presentan riesgos importantes para la salud.

"Ésta ha sido la enorme batalla que por el momento vamos perdiendo los técnicos, los científicos y el consumidor", dice Ávila Curiel.

En muchos países, sin embargo, se está trabajando arduamente para revertir la situación.

Mientras eso ocurre, dice el experto, es importante que el consumidor conozca qué productos tienen altos contenidos de sal, azúcar o grasas, o si contienen transgénicos, edulcorantes u otros compuestos que podrían ser dañinos para la salud.

Cómo elegir

Entonces, ¿cómo seleccionar alimentos para lograr una dieta sana?

"Lo primero es el conocimiento de qué es una dieta saludable", expresa el doctor Ávila Curiel.

"Y lo segundo es estar consciente de que muchos de estos productos industrializados que encontramos en los supermercados no pueden formar parte de esa dieta saludable".

El problema, como afirma el nutricionista, es que en América Latina estos productos constituyen el 50% o 60% de la energía que se consume.

Cereales, pasta y papas (SPL)

Debemos elegir productos integrales que no han sido procesados.

Muchos de estos alimentos tienen cinco o seis veces más sal de la que se recomienda consumir diariamente, o dos o tres veces más grasas y azúcares de los que se requiere.

"Nuestra dieta debe estar formada básicamente de productos naturales, productos con poco procesamiento industrial. Debe consistir, como base, de cereales integrales y frutas y leguminosas”.

"Si esa es nuestra base, el consumo de sodio y azúcares de los alimentos industrializados no tendría un impacto tan grave ni causaría tanto daño".

Desafortundamente, dice el experto, los consumidores estamos continuamente bajo una gran presión para que consumamos aditivos, aderezos, saborizantes, colorantes y otros compuestos que no tienen ningún valor nutricional.

"No hay que dejarse llevar por las leyendas de 'bajo en calorías' o light", advierte el doctor Ávila Curiel.

Más que guiarnos por los etiquetados, afirma el experto, debemos usar el sentido común y elegir los productos más naturales, que son los más sanos.

"Por ejemplo, entre una bebida gaseosa y el agua, elija el agua. Y entre un cereal procesado con un alto contenido de sodio y un cereal de grano integral, elija este último".

Uno de los mayores problemas de salud hoy en día es la obesidad y todas sus enfermedades asociadas, como la diabetes y los trastornos cardiovasculares.

Y los expertos están de acuerdo en que esta epidemia es resultado de una dieta alta en grasas, exceso de sal y azúcares.

El gobierno en Estados Unidos publicó hace unos días sus más recientes recomendaciones, las más simplificadas hasta ahora: "Beba agua en lugar de refrescos azucarados, llene su plato de frutas y verduras y reduzca su consumo de alimentos procesados llenos de sal, grasa o azúcar".

Y lo más importante, dicen las Guías Dietéticas para los Estadounidenses 2010, "Goce su comida, pero coma menos”.

¿Es mejor ser más sucios?

¿Es la obsesión del mundo moderno con la higiene responsable de la epidemia global de alergias?

El periodista Dan Cossins investigó, para la revista de la BBC Focus, hasta qué punto los hábitos de limpieza están confundiendo al sistema inmunológico y lo están desarmando.


Una epidemia se está extendiendo por el mundo occidental.

Los síntomas varían: estornudos, hinchazón de los ojos, problemas para respirar y erupciones cutáneas.

Una mujer limpiándose la nariz con un pañuelo

Las personas que viven en las ciudades son más propensas a padecer alergias.

La enfermedad con frecuencia causa debilitamiento y puede llegar a ser fatal. Pero las causas parecen ser elementos inofensivos como el polen y el maní.

No se trata de un escenario ficticio. Está pasando aquí y ahora. El incremento inexorable de las alergias es real y se están convirtiendo en una amenaza seria para la salud de las futuras generaciones.

Hace un siglo esos problemas no existían. Ahora, en algunas partes del mundo, las alergias afectan a un tercio de los adultos y a casi la mitad de los niños.

De acuerdo con estudios científicos, las alergias se están volviendo cada vez más severas. Si su propagación continúa a este ritmo, podría convertirse en uno de los principales desafíos médicos del próximo siglo.

La pregunta clave es: ¿por qué se están alterando tanto nuestros cuerpos?

La culpa, se sospecha desde hace varios años, parece ser de la obsesión por la higiene.

Obsesionados

Expertos en inmunología revelan que precisamente el cada vez más reducido contacto con bacterias y parásitos está afectando la capacidad del sistema inmunológico de autorregularse.

Un hombre pasando la aspiradora por una alfombra

Expertos aseguran que muchas personas en Occidente se han vuelto menos resistentes a factores alérgicos.

Las respuestas inmunes que se desarrollaron ante la presencia de ciertos microbios se han desquiciado por su ausencia.

Como resultado, las defensas del cuerpo se han vuelto peligrosamente hipersensibles a elementos como el polvo, las mascotas y la comida.

Y no se trata sólo de alergias. "La misma disfunción es también responsable de otras enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico, incluyendo tres formas de diabetes tipo 1, enfermedades inflamatorias del intestino y la esclerosis múltiple", señala Guy Delespesse, director del laboratorio para la investigación de las alergias de la Universidad de Montreal.

"Eso es un gran problema", indica el experto.

¿Demasiado limpios?

La incidencia de esas enfermedades ha aumentado exponencialmente. En 1980, sólo 10% de la población occidental sufría de alergias.

Toda la evidencia epidemiológica señala que la rápida modificación del ambiente en los países industrializados tiene una cuota de responsabilidad en el dramático incremento de las alergias

Guy Delespesse, Universidad de Montreal

Hoy, la proporción supera 30% y, de acuerdo con predicciones de la Red Global de Alergía y Asma (Global Allergy and Asthma Network), en 2015, la mitad de la población mundial padecerá de alergias.

Un grupo de expertos señaló recientemente al periódico The Times que estamos "en medio de una epidemia de alergia".

¿A quién hay que culpar?

Las alergias tienen un fuerte componente hereditario, pero su rápido aumento y su peculiar propagación sugieren que hay factores ambientales que están interviniendo.

Mientras que en los países en vías de desarrollo las alergias son poco comunes, en Occidente son más frecuentes.

En las naciones ricas, las alergias son mucho más comunes en ciudades que en áreas rurales.

"Toda la evidencia epidemiológica señala que la rápida modificación del ambiente en los países industrializados tiene una cuota de responsabilidad en el dramático incremento de las alergias", afirma Delespesse.

Pero, la pregunta es ¿cómo?

Sistemas inactivos

Se han dado muchas explicaciones, desde una creciente exposición a elementos desencadenantes de alergias que se pueden encontrar en las alfombras de las casas y en las ciudades contaminadas hasta cambios en la alimentación, la obesidad y variaciones en los patrones de lactancia.

Maní

Ahora, muchos son alérgicos a alimentos inofensivos.

La teoría a la que ha ganado mayor credibilidad es a la "hipótesis de la higiene", que data de 1989.

Tras observar que las alergias eran menos frecuentes entre las personas que tuvieron enfermedades graves durante su infancia, el epidemiólogo David Strachan, del Hospital Universitario San Jorge (St George’s Hospital Medical School) de Londres, argumentó que los sistemas inmunológicos modernos no están preparados debido a la reducción de infecciones graves en la infancia.

El fundamento teórico es que si una persona no sufrió de infecciones serias durante la infancia, carece de suficientes células Th1, un tipo de células del sistema inmunológico que atacan las infecciones, es decir, que protegen al organismo.

La escasez de esas células afecta el balance requerido en nuestro cuerpo y provoca que se reproduzcan sin control otras células llamadas Th2.

Investigadores en un laboratorio

Los científicos tratan de esclarecer cómo los cambios en el ambiente afectan nuestra reacción al entorno.

En otras palabras, gracias al estilo de vida antiséptico, el sistema inmunológico se vuelve ocioso, no madura apropiadamente y ataca moléculas extrañas inofensivas, creando toda clase de reacciones autodestructivas.

En 1995, el descubrimiento de las células regulatorias T -un tipo de células que se especializan en frenar las células que atacan las infecciones- revolucionó la forma en que entendemos las defensas del cuerpo.

"El sistema inmunológico se mantiene constantemente frenado por la células regulatorias T, que asumen el control (del sistema)", explica el doctor Graham Rook, profesor de Microbiología Médica del Colegio Universitario de Londres (University College).

"Lo que realmente está pasando con las alergias es que se trata de un problema de inmunoregulación", señala el experto.

"Viejos amigos"

Varios estudios han demostrado que es, de hecho, la exposición a microorganismos inofensivos (o "viejos amigos", como los llama Rook), y no las enfermedades, lo que determina cuán preparado está nuestro sistema inmunológico para regular su altamente agresiva naturaleza.

Un hombre lavándose las manos

El exceso de limpieza puede afectar la eficiencia del sistema inmunológico.

Rook ha demostrado con sus pruebas de laboratorio que ratones con alergias respiratorias se recuperan mejor cuando son tratados con Mycobacterium vaccae), una bacteria inofensiva que se encuentra en el lodo.

Esos estudios también sugieren que el cambio hacia un estilo de vida antibacterial podría haber causado la interrupción en el desarrollo inmunológico, aislando al cuerpo de esos microbios "amistosos".

"Los microorganismos con los que evolucionamos, mucho tiempo antes de que comenzáramos con este moderno estilo de vida, se convirtieron en una parte crucial de nuestra fisiología", señala Rook.

"En este estado de 'dependencia evolutiva', los microbios asumieron el rol de conectar las vías regulatorias que permiten que nuestro sistema inmunológico funcione como debiera. Sin el contacto con esos microbios, nuestro sistema inmunológico ataca moléculas inocuas".

Rook llama esta nueva hipótesis "mecanismo de los viejos amigos", otros la denominan "teoría de la exposición microbiana".

Independientemente de su nombre, el paso siguiente es identificar cuáles microbios son los responsables de "educar" al sistema inmunológico.

Para ese fin, los inmunólogos se están enfocando en microbios con los que las personas tenían contacto diariamente, cuando bebíamos de los arroyos y trabajábamos la tierra en medio de los animales.

Después de todo, fue en ese ambiente en el que nuestros mecanismos de defensa evolucionaron.

Secretos microbianos

Una serie de estudios llevados a cabo por la doctora Erika von Mutius, directora del departamento del Asma y la Alergia de la Universidad de Munich, demostró que un grupo de niños que creció en granjas tuvo muchas menos probabilidades de desarrollar alergias que otro grupo de niños que creció en áreas urbanas.

Productos de limpieza

Estudios demuestran que las alergias podrían multiplicarse en los próximos años.

"Los estudios llevados a cabo en las granjas muestran que debe haber una combinación de factores, algunos probablemente microbianos –como las heces de animales, el polvo de la hierba o la leche sin pasteurizar- que nos protegen contra los problemas de regulación inmunológica", dice Rook.

"Pero es muy difícil aislar los que hacen la contribución más efectiva".

Entre tanto, el doctor Bengt Bjorksten, profesor de Pediatría y Prevención de Alergia del Instituto Karolinska de Estocolmo, se está concentrando en analizar la superficie del intestino, donde se acumula una sorprendente diversidad de vida microbiana.

Bjorksten comparó los microbios intestinales de bebés de Suecia, donde las tasas de alergia son altas, y los de bebés de Estonia, donde las condiciones sanitarias no son tan estrictas como en la vecina Suecia, y donde las tasas de alergia son más bajas.

El experto reveló interesantes cambios en la ecología intestinal.

A diferencia de los bebés suecos, los bebés de Estonia fueron colonizados con mayor rapidez por una amplia gama de microbios. Lo que sugiere que la diversidad microbiana es un factor clave en el proceso de generar resistencia a las alergias.

Elixir elusivo

Muchos científicos están convencidos de que se pueden desarrollar tratamientos efectivos.

Niños bañándose en Indonesia

Varios estudios han tenido como foco a niños en áreas rurales y a niños en las urbes.

Expertos en inmunobiología en el Reino Unido y en Estados Unidos están explorando el efecto de los helmintos -también conocidos como anquilostomas parasitarios- en las respuestas alérgicas de personas.

Los ensayos clínicos están arrojando resultados prometedores.

Por otro lado, un estudio alemán expuso a ratones a microbios de corral. Cuando esos animales tuvieron sus crías, la descendencia desarrolló resistencia a las alergias.

Ese estudio indica que exponer a mujeres embarazadas a ese tipo de microbios podría proteger a sus hijos de futuras alergias.

Alergólogos como Guy Delespesse recomiendan probióticos, como los yogures, como una manera de introducir bacterias beneficiosas en el cuerpo.

Y la mayoría coincide en que la higiene no tiene que ser absoluta.

"No estamos diciendo que la abandonen por completo", explica Rook, "pero la atención obsesiva a hábitos equivocados de higiene deberían ser frenados. Si un niño llega a casa con las manos untadas de barro, es muy poco probable que eso cause algún daño. De hecho, hasta podría ser bueno".

Los expertos son optimistas sobre el descubrimiento del elixir inmunológico que se esconde en granjas y en el intestino de las personas en los países en vías de desarrollo.

El optimismo radica en la posibilidad de encontrar formas de entrenar a los soldados del cuerpo en el complejo arte de la guerra inmunológica.

"Será complicado aislar las moléculas activas y transformarlas en tratamientos", dice Rook. "Pero, yo creo que estamos en el camino correcto. Hay esperanzas para las futuras generaciones".

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