viernes, 30 de octubre de 2009

Para adelgazar lo mejor es ir lento pero seguro

Para poder obtener éxito en la pérdida de peso lo mejor es ir lentamente. Si se pierde un kilo por mes será mucho más fácil para el cuerpo y la mente adaptarse al cambio, que tratar de perder dos o tres kilos en una semana.

Por Claudia Durán, médico especialista en Nutrición


Lo mejor es ir a lo seguro con la pérdida de peso, adelgazar un poco y tratar de mantenerse en ese nuevo peso por algún tiempo.

De igual forma en que se recomienda comer solo lo suficiente varias veces al día, también es bueno distribuir la actividad física a lo largo del día. Una buena opción para hacer actividad física es ponerse en movimiento por 10 minutos unas 4 o 5 veces al día.Por ejemplo, hacer un poco de estiramientos al levantarse por la mañana, caminar un poco antes de ir al trabajo (podría estacionar su auto o bajarse del transporte público unas cuadras antes), moverse un poco en el trabajo (subir las escaleras en lugar de usar el elevador o levantarte por momentos de su silla y estirarse un poco), luego otros 10 o 15 minutos al llegar a su casa. De esta forma no le costará trabajo hacer algo de ejercicio físico porque será durante poco tiempo.

Cualquier dieta a la que se someta y deje de manera abrupta, le provocará aumento de peso. Sobre todo si la dieta es muy restrictiva, la ganancia de peso será mayor porque el cuerpo y la mente querrán regresar al estado anterior debido a una tendencia natural del organismo.

La dieta más apropiada

No recomiendo someterse a ningún tipo de dieta para adelgazar, pero hay ciertos tipos de alimentos que hacen un bien a nuestra salud.

Un ejemplo de ello pueden ser los vegetales, brócoli, tomate, frutas, pescado, panes de harina integral, legumbres, frutos secos, aceite de oliva, germen de trigo (algunos de estos ayudan a prevenir ciertos tipos de cáncer) e incluso hasta un poco de vino y de chocolate negro es bueno para el corazón. También es importante consumir lácteos descremados y carne en poca cantidad.

El peso ideal

Lo mejor para lograr perder peso es tener expectativas realistas; hay que procurar sentirse cómodo con el peso y la apariencia actual, incluso si aún no ha logrado alcanzar su peso ideal. El aceptarse con el actual estado le será de mucha ayuda para lograr un cambio que se refleje en su apariencia y en su peso.



Como sacar las emociones de su dieta


Cada vez que sienta el impulso de comer, hagase tres preguntas:¿verdaderamente tengo hambre?, ¿qué quiero comer?, ¿cuánto necesito comer para satisfacerme? La respuesta es una prueba del tamaño real de su apetito.

No piense en los problemas durante las comidas y prestará más atención al sabor de los alimentos. Un buen truco es intentar identificar cada ingrediente y el sabor de lo que tiene en ese momento en su boca: esto también hará que coma más despacio y que disfrute más cada bocado.

No sea un esclavo de la báscula. Los resultados de una dieta son lentos, además de inciertos, por eso no recomiendo las dietas en absoluto, y la mayoría de las veces el hecho de pensar en ella a toda hora le puede generar más ansiedad.

Olvídese de esa historia de que una dieta se comienza entre semana. Eso funciona como un detonante para matarse a dieta unos días y luego cometer excesos exagerados.

No convierta la hora de comer en su gran momento del día. Mejor haga que otro tipo de actividades ocupen su día; por ejemplo, practique el ejercicio o deporte que más le guste aunque sea unas tres veces por semana, vaya al cine, arregle el jardín, en fín, hay múltiples actividades que le dan placer y le ayudan a pensar en cosas diferentes a la comida.

Sea consciente de que está comiendo para satisfacer una necesidad psicológica. Por ejemplo pregúntese ¿cambiaría un chocolate o la golosina que tiene en la boca por la sensación de estar con alguien? Si la respuesta es si, la próxima vez podrá ser más fácil que identifique estas situaciones.

Procure encontrar siempre una emoción positiva al tiempo que se alimenta, de la misma manera en que elige una fruta con cuidado. Si al comer también ingiere sus sentimientos, entonces busque el placer en lo que come, el mismo que encuentra en una simple manzana.

Estoy a dieta y no bajo peso: ¿qué hago mal?

Nunca nos cansaremos de repetirlo en esta sección dedicada a la nutrición y las dietas: los milagros no existen a la hora de perder peso. Y aunque lo sabemos, el anhelo por recuperar la línea en ciertos momentos o épocas nos lleva a querer adelgazar con prisas y cometiendo una serie de errores que, para obtener los resultados deseados, deberemos evitar. Estos son algunos de los más comunes:

Uno de los errores más importantes a evitar es, sin duda, caer en la tentación de las dietas milagro o dietas ‘exprés’, con las que el peso perdido se recupera con la misma rapidez con la que ha desaparecido.
También es un error la supresión de algunas comidas, algo realmente común entre quienes deciden ponerse a régimen. Por ejemplo es frecuente, y muy grave, saltarse el desayuno.

Se produce también un importante desconocimiento sobre los alimentos a restringir o aumentar en la dieta: así, se elimina el consumo de productos que pueden ser fuente importante de nutrientes, esencialmente hidratos de carbono -fundamentales para una dieta sana y equilibrada y, además, muy saciantes como el arroz, la pasta o el pan integrales-, mientras que no se le da tanta importancia a otros alimentos ricos en grasas o muy calóricos (por ejemplo, se restringe el pan o los cereales antes que el alcohol, etc).

También hay en ocasiones bastante despiste con los productos light (a veces se da la creencia errónea de que no engordan).
Pocas veces la dieta va acompañada de un aumento de la actividad física y, además, entre quienes comienzan a realizarla, pocos consiguen incorporarla a la rutina diaria de forma continuada. Otra actitud errónea es disminuir la ingesta de alimentos justo antes de iniciar dicha actividad física.

Otro error común consiste en ser ‘autodidacta’ a la hora ponerse a dieta cuando lo correcto es tratar de acudir a un médico o especialista en nutrición cuando queramos perder peso.

Estoy a dieta y no bajo peso: ¿qué hago mal?

Nunca nos cansaremos de repetirlo en esta sección dedicada a la nutrición y las dietas: los milagros no existen a la hora de perder peso. Y aunque lo sabemos, el anhelo por recuperar la línea en ciertos momentos o épocas nos lleva a querer adelgazar con prisas y cometiendo una serie de errores que, para obtener los resultados deseados, deberemos evitar. Estos son algunos de los más comunes:

Uno de los errores más importantes a evitar es, sin duda, caer en la tentación de las dietas milagro o dietas ‘exprés’, con las que el peso perdido se recupera con la misma rapidez con la que ha desaparecido.
También es un error la supresión de algunas comidas, algo realmente común entre quienes deciden ponerse a régimen. Por ejemplo es frecuente, y muy grave, saltarse el desayuno.

Se produce también un importante desconocimiento sobre los alimentos a restringir o aumentar en la dieta: así, se elimina el consumo de productos que pueden ser fuente importante de nutrientes, esencialmente hidratos de carbono -fundamentales para una dieta sana y equilibrada y, además, muy saciantes como el arroz, la pasta o el pan integrales-, mientras que no se le da tanta importancia a otros alimentos ricos en grasas o muy calóricos (por ejemplo, se restringe el pan o los cereales antes que el alcohol, etc).

También hay en ocasiones bastante despiste con los productos light (a veces se da la creencia errónea de que no engordan).
Pocas veces la dieta va acompañada de un aumento de la actividad física y, además, entre quienes comienzan a realizarla, pocos consiguen incorporarla a la rutina diaria de forma continuada. Otra actitud errónea es disminuir la ingesta de alimentos justo antes de iniciar dicha actividad física.

Otro error común consiste en ser ‘autodidacta’ a la hora ponerse a dieta cuando lo correcto es tratar de acudir a un médico o especialista en nutrición cuando queramos perder peso.

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