jueves, 24 de junio de 2010

El invierno ya no es excusa para engordar...

En invierno la mayor parte de las personas tienden a subir de peso, en
distintas proporciones. Esto se debe, a que el organismo requiere de
una mayor cantidad de calorías para mantener la temperatura corporal,
y ante tal demanda el individuo cambia sus hábitos alimentarios.

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Por Claudia Durán, Médica especialista en Nutrición

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A menor temperatura ambiente, más debe trabajar el organismo para
mantener la temperatura de equilibrio. Eso genera un gasto que
requiere de calorías extras.

Sin embargo, no puede atribuirse a estos cambios el hecho de que la
persona aumente de peso, puesto que esto podría evitarse si se
ingirieran los alimentos adecuados para estas condiciones. Además,
esta demanda extra de calorías ronda apenas el 3 al 5 por ciento del
total habitual. Esto varía según la temperatura media del lugar de
residencia de la persona, y del grado de calefacción de los lugares en
los cuales se desenvuelve a lo largo del día.


En rigor, una de las principales causas del aumento de peso en el
invierno es el abandono de la actividad física al aire libre. Por otro
lado, se cae en el consumo de alimentos hipercalóricos tales como
chocolates, salsas y guisos, en forma desmedida.


Algunas de las prácticas alimenticias que cambian ante la llegada del
frío son: comer más verduras cocidas que ensaladas frescas; comer más
pastas, legumbres o guisos, y acompañar las comidas con más infusiones
y caldos. Hay que evitar el exceso de alimentos calóricos tales como
chocolates o alfajores, cosa que habitualmente no ocurre en verano,
cuando se suelen consumir más frutas.

Si bien nuestro cuerpo buscará naturalmente un aumento de calorías,
en realidad no es necesario que éste sea tan marcado, ni recurrir a
alimentos hipercalóricos, sino a aquellos que den naturalmente
sensación de calor.

Algunos consejos

Uno de los principales consejos, es orientar nuestra dieta hacia la
ingesta de estos alimentos que ayuden a mantener el calor corporal y
faciliten la generación de energía, sin sobrepasar los límites
adecuados de calorías necesarias.

Reemplazar las ensaladas por panachés de verdura; las frutas frescas
por compotas, que pueden comerse tibias; las verduras frescas en
general por legumbres, lentejas, porotos y garbanzos, que dan calor al
cuerpo.

Además de comer la fruta en compota, hay algunos trucos para
aclimatar el cuerpo sin agregar excesivas calorías. Uno de ellas es
establecer la sopa como plato central, variando su preparación entre
el arroz, los fideos, la avena y la clara de huevo batida, y
preparadas de manera espesa cuando son ingeridas como plato único.

A nivel líquido, se sugiere tomar muchas infusiones calientes al día
en lugar de agua fresca. Éstas de por sí no tienen calorías, si se
toman con edulcorante. Otra buena práctica es tomar caldos
instantáneos, que si bien no tienen la consistencia suficiente para
ser una comida central, mantienen al cuerpo en temperatura,
aportándole pocas calorías extras, pudiéndosele agregar un par de
cucharadas de puré de calabaza.

A nivel condimentos, se recomienda el picante, el pimiento. Estos dan
la sensación de calor.

Buenas prácticas

Los hábitos de alimentación, desde el punto de vista de las formas, no
deben modificarse con el frío. No se deben aumentar las cantidades. Se
debe mantener un buen desayuno, y almorzar más fuerte que lo que
ingeriremos en la cena. Sin embargo esto es difícilmente practicable
en nuestra sociedad, y por ello pretendemos al menos que la cena sea
completa pero no pesada.

Cocinar mucho utilizando el horno, y aprovechando así su calor. Se
pueden hacer desde tartas hasta carnes al horno con verdura.

Para mantenerse en línea durante el invierno se recomienda, además, no
abandonar la práctica de actividades físicas, situación que suele
darse luego del verano. Estas no sólo mantienen al cuerpo ejercitado
sino que se convierten en una fuente de regulación de la temperatura.
En este sentido siguen siendo importantes las caminatas al aire libre,
la bicicleta, la natación y cualquier tipo de deporte. Hay que ver la
actividad física como algo no estacional.

¿Cuánto se suele aumentar de peso en el invierno?

Una realidad del consultorio es que baja marcadamente el nivel de
consultas relacionadas con el sobrepeso durante la época fría del año.
La gente desaparece en mayo, junio, y regresa a fines de agosto,
cuando ya no están tan tapados de ropa y se aproxima el verano.

Con respecto a los riesgos de exceso, hay distintos casos. Aquel que
después de sus vacaciones de verano logró bajar los habituales kilos
de más que adquirió durante sus días de descanso, puede que pase el
invierno con aumentos muy leves. Pero si la persona empalmó el exceso
de las vacaciones con la llegada del frío y sus consecuentes cambios
alimentarios, es muy posible que la tendencia de aumento se acumule.

Estadísticamente, aproximadamente el 85% de las personas que tienen
tendencia al sobrepeso y a la obesidad recuperan en el invierno algo
del peso que habían podido bajar. En cambio, quienes no tienen esta
tendencia van oscilando, subiendo y bajando sin esfuerzos.

miércoles, 16 de junio de 2010

Aspectos emocionales en la obesidad

La problemática de los trastornos alimentarios, guarda un importante
trasfondo emocional que en el caso de muchos obesos deriva en hacer de
la comida un elemento adictivo que rebasa por mucho la necesidad
nutricional

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Por Claudia Durán, Médica especialista en Nutrición

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En los últimos meses el problema de la obesidad se ha revelado como
una situación crítica, debido a la gravedad que implican las cifras
que nos colocan entre los primeros lugares a nivel mundial en
obesidad infantil y del adulto. A dicho problema se relacionan otros
que derivan del mismo: infartos, diabetes, hipertensión, y muchos mas
que engrosan las listas de mortalidad de los centros de salud y que
pronostican serias dificultades a futuro, en cuanto a la posibilidad
de poder enfrentar todos los problemas que se irán multiplicando con
la terrible cantidad de niños obesos.

Es muy importante la labor de las campañas para combatir esta
situación, pero estas se han enfocado principalmente a la
recomendación de una dieta balanceada y ejercicio, y esto no resulta
suficiente si no se contemplan también los aspectos emocionales,
psicologicos y familiares, los cuales juegan un papel decisivo en la
producción y mantenimiento de la obesidad.

Si los aspectos psicológicos y emocionales de la persona obesa no se
contemplan, el abordaje resulta estrecho y reduccionista, por lo que
la buscada solución mediante una dieta será insuficiente, no solo
porque muchas veces la persona ni siquiera podrá apegarse al
tratamiento, sino que a la larga, este resultará infructuoso. O bien,
quizá se logre reducir temporalmente el peso, pero sin resolverse las
causas de fondo que originan el problema, a la larga este volverá a
ser el mismo, ya que no se permitio el acompanamiento de la mente con
el cuerpo que adelgaza, para que transiten asociados en el proceso del
descenso de peso.

Como ejemplo basta mencionar la impotencia que enfrenta ante estas
circunstancias, el paciente que tiene que recurrir al bypass gástrico
para evitar comer en exceso. La necesidad de una intervención de este
tipo denota que en muchos casos no basta la intención de una
disciplina y que una falla de contención psíquica deriva en la
búsqueda de una solución de tipo mecánico, que indudablemente resuelve
el problema de forma, pero no de fondo, pues el elemento adictivo
suele ser una defensa frente al impacto de emociones que no pueden ser
manejadas o toleradas por un aparato psíquico con predominancia de un
modo de funcionamiento que tiende a la descarga de las mismas.

Por mencionar tan sólo uno de los casos, el trastorno bulímico lleva
a la persona afectada a ingerir grandes cantidades de comida, con la
sensación de pérdida de control sobre lo que se come y cuanto se come,
seguido por sentimientos de culpa y enojo, desesperación y decepción
por no poder controlarse.

El comer por adicción es un problema que al igual que el alcoholismo
está multideterminado y los aspectos psicológicos y emocionales tienen
en relación a ellos un papel primordial. Además de la adicción a la
comida (adicción no censurada en los niños, a diferencia del alcohol),
hay muchos otros tipos de trastornos que propician el sobrepeso
patológico.

La recomendación de tomar en cuenta los factores psicológicos en el
tratamiento de la obesidad no implica dejar de lado los factores
constitucionales, pero recordando que lo psíquico y lo somático son
los dos componentes de cualquier problemática a nivel salud.

Muchos niños y adultos tienen una sobre ingesta de alimentos,
resultante de problemas de ansiedad, depresión o de conflictivas más
complejas que derivan en la obesidad, que como síntoma debe abordarse
como la punta del iceberg que puede encubrir distintos conflictos.

La salud mental es un rubro que ha tenido poca difusión entre la
población en general y con sobrepeso en particular, por lo que
resulta indispensable informar y orientar a médicos, maestros, padres
de familia y a la comunidad toda, para saber detectar la problemática
emocional subyacente en la gran mayoría de los problemas de obesidad.
No sólo como causa, sino también como consecuencia de esta.

Debemos estar conscientes de que sólo trabajando de manera de
abarcar la completud de la persona obesa, podemos ayudar a combatir
este problema que crece día a día.

jueves, 10 de junio de 2010

Permitase conocer las emociones que lo llevan a comer

*** La ansiedad, la inseguridad y otros factores psicológicos pueden
influir en gran medida en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad.
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Por Claudia Durán, Médica Especialista en Nutrición

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Detrás del problema de la obesidad y el sobrepeso existen diversos
factores psicológicos que pueden influír en gran proporción en el
desarrollo de esta enfermedad. La ansiedad, la depresión, la
inseguridad y la baja autoestima son sólo algunos de ellos.

El valor simbólico que tienen los alimentos dentro de nuestra
sociedad es otro de los factores que pueden influir al momento de
tratar este problema, y es que es increíble como muchos de los
alimentos tienen un significado emocional en nuestra vida. Cada uno de
nosotros le damos un valor sentimental a cada tipo de comida; hay
alimentos que nos traen buenos recuerdos, otros que nos hacen acordar
alguna persona. El problema de este valor simbólico se presenta cuando
la persona trata de compensar esa emoción, ese recuerdo, esa
experiencia con el consumo excesivo de esa comida.

En otros casos, la comida puede servir como una forma de escape.
Muchas veces comemos para evadir lo que sentimos, para distraernos y
no pensar en nuestros problemas. Lo lamentable de este asunto es que
día tras día, miles de personas se someten a rigurosas dietas y al
final de cuentas pocas cambian verdaderamente sus hábitos
alimenticios. Las recaídas son muy frecuentes, y al ver que no pudimos
mantener un cierto peso, nos hace sentir culpables e impotentes.

Desgraciadamente muchos de nosotros, al sentirnos culpables buscamos
castigarnos de manera inconsciente, y ¿cómo nos castigamos? : Comiendo
de una manera compulsiva, comiendo aquello que sabemos que es malo,
aquello de lo que nos privamos todas esas semanas que seguimos la
dieta.

La causa principal del sobrepeso/obesidad, es la falta de seguridad
en uno mismo. En estos casos el exceso de peso representa un escudo,
una protección hacia nuestro exterior, es como una barrera que
nosotros mismos formamos para sentirnos protegidos. Muchas de las
veces esta inseguridad se debe a que durante la infancia nos sentimos
humillados, avergonzados y es por ello que de manera inconsciente
buscamos protegernos subiendo de peso.

Es importante aclarar que todos somos diferentes, y que las causas
psicológicas de este problema varian de una persona a otra . Lo que
es un hecho demostrado es que si este problema se trata también
desde el ámbito emocional los resultados son más favorables.

A continuación refiero algunos de los tips que nos pueden ayudar,
desde la parte emocional, nuestro problema de sobrepeso:

• Haga un esfuerzo por escuchar su voz interior. Trate de
adentrarse en lo que siente en relación a su problema de sobrepeso,
observe y busque dentro suyo la verdadera causa de su problema. Si
necesita ayuda pídala.

• Luche por sus sueños y deseos. Pregúntese qué es lo que quiere
realmente, no qué es lo que quieren los demás de usted.

• Sea servicial pero aprenda a escuchar primero sus necesidades. Eso
le permitirá poner límites.

• Amese. Usted vale mucho por lo que es.

• Confíe en usted. Dëse su lugar en la vida, aprenda a valorarse por
el gran ser humano que es.

• Cambie sus patrones mentales. Recuerde que la mente es muy
poderosa. Imagine que tiene el peso que desea, visualícese como una
persona sana. Comience a hacer afirmaciones en las que mencione que se
permite tener el peso ideal para usted, que se siente seguro, que se
acepta tal y como es.

Recuerde que para poder recuperarnos debemos de aprender a identificar
nuestras necesidades. Si aprendemos a resolverlas, podremos tener una
vida más saludable y armoniosa. Si solos no podemos, es importante
aprender a pedir ayuda.

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