lunes, 31 de agosto de 2009

Los suplementos contra la obesidad

Los suplementos alimenticios pueden ser una excelente herramienta para combatir el sobrepeso y la obesidad, pero hay que saber cómo utilizarlos

Las fórmulas de los suplementos alimenticios son diferentes en todo el mundo, según el doctor Luigi Gratton, médico clínico en el Centro para la Nutrición Humana de la UCLA, pues es el gobierno de cada país el que da las especificaciones de los requerimientos nutrimentales de su población.

Por ejemplo, dice Gratton, en Estados Unidos una presentación de los suplementos son los batidos, mismos que pueden remplazar un alimento: Estos aportan a quien los consume unas 200 kilocalorías y el 25% de las recomendaciones vitamínicas diarias, porque así lo estipulan las regulaciones estadounidenses.

"Ahora, si nos vamos a Brasil, las recomendaciones son muy diferentes. Allá no gustan de mucha vitamina E en los productos, así que tenemos que disminuir la cantidad de vitamina E en los productos que van para Brasil. Son dos regulaciones y mercados muy diferentes, y siempre se deben seguir las recomendaciones legales de los gobiernos", explica Gratton, quien también es vicepresidente de Asuntos Médicos y Educación para Herbalife.

De manera que, luego tomar en cuenta el listado de recomendaciones gubernamentales de cada país, se comienzan a crear las fórmulas de los suplementos. Así es como un producto puede presentar hasta 100 formulaciones distintas.

¿Pero cómo deben emplearse?

Actualmente, la obesidad y el sobrepeso, que son detonantes de enfermedades como la diabetes, son el gran problema en cuestión de salud. Sólo en Estados Unidos el 70% de la gente tiene sobrepeso.

"Esto va en contra de empresas como: McDonalds, Coca-Cola, Pizza Hut y Pepsi, pero nadie le dice nada a McDonalds o Snickers porque son grandes corporaciones de billones de dólares. Nosotros pensamos que cada estadounidense, mexicano o brasileño necesitan diariamente 2 mil kilocalorías, pero la mayoría de la gente consume 4 mil", comenta Gratton.

"Yo amo Coca-Cola, es deliciosa, pero el próximo año debe vender más que este año. Así que debe hacerme comprar más Coca-Cola, para poder crecer. Así funciona el capitalismo. McDonalds debe crecer, Snickers, todos", explica el especialista.

Así que hay que limitar el consumo calórico de aquellas personas que ingieren 4 mil kilocalorías diariamente.

Una opción, según el experto, es sustituir una comida (desayuno o cena) por una de las malteadas diseñadas como remplazo alimenticio para disminuir la ingesta de mil calorías en una comida, a sólo 200.

Obviamente, el requerimiento energético y nutrimental de cada persona es diferente. Así que habría que consultar a un especialista en nutrición, antes de tomar la decisión.

Lo ideal, según Gratton, es mejor consumir los alimentos naturales, pero el problema es que muchas personas no realizan buenas elecciones alimenticias, por lo que la gente llega a tener problemas de nutrición. Así, los suplementos pueden convertirse en la herramienta ideal para cortar el consumo calórico y, además, completar la nutrición.

"La gente come todas sus comidas y luego consume los productos (suplementarios) pensando que éstos van a quitarles la grasa. Es un error y es un problema. Así no funcionan, tienes que remplazar esas calorías con las otras", explica el médico.

"Es cambiar los hábitos dietéticos de las personas de una forma balanceada", concluye.

Usuarios de vitaminas, menos propensos a la enfermedad cardíaca

Hay buenas noticias para los usuarios de suplementos vitamínicos: un nuevo estudio sugiere que quienes toman multivitaminas todos los días durante 10 años correrían un riesgo levemente menor de morir por enfermedad cardíaca.

Las personas que consumen suplementos con vitamina E y C también tendrían menos riesgo de morir por cualquier causa, mientras que los que usan vitamina C correrían menos riesgo de morir por cáncer, resumió el equipo de la doctora Gaia Pocobelli, del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Washington.

Las vitaminas E y C son antioxidantes que protegerían al organismo del daño celular, pero los científicos "no cuentan con evidencias claras" de que su uso proteja también de la muerte.

Mientras que los resultados del nuevo estudio respaldan los de trabajos previos, muchos de los riesgos que se reducen son pequeños y estarían más ligados a otros hábitos saludables frecuentes en las personas que toman vitaminas, explicó rápidamente el equipo en American Journal of Epidemiology.

Los autores entrevistaron a 77.719 hombres y mujeres residentes en el estado de Washington y que tenían entre 50 y 76 años. El 67, el 47 y el 48 por ciento de los participantes alguna vez había consumido multivitaminas, vitamina C y vitamina E, respectivamente.

En total, hubo 3.577 muertes en cinco años. Entre los que no usaron vitaminas hubo 350 muertes por enfermedad cardíaca, mientras que se registraron 519 muertes entre los participantes que usaron vitaminas unos pocos o los siete días a la semana.

Tras considerar el género y la edad, el estilo de vida, la alimentación y las enfermedades, el equipo no observó diferencias entre los que no consumían multivitaminas y los que lo hacían, en promedio, de cero a dos días, tres a cinco días o seis a siete días por semana durante 10 años.

En cambio, observaron una reducción leve del riesgo de morir por enfermedad cardíaca en los participantes que consumían las multivitaminas con mayor frecuentemente.

Cuando el equipo analizó el consumo de vitamina C, quienes ingerían más de 322 miligramos por día tenían una leve disminución del riesgo a cinco años de morir por cualquier enfermedad y por cáncer, con respecto de los que no consumían la vitamina.

Aquellos con antecedentes cardíacos que tomaban esa misma dosis diaria de vitamina C tenían también un riesgo levemente menor de morir por enfermedad cardíaca.

A diferencia de los no consumidores, los hombres y las mujeres que ingerían más de 215 miligramos diarios de vitamina E, que es la cantidad promedio que aporta un suplemento, tenían un riesgo levemente menor de morir por cualquier causa y por enfermedad cardíaca. El equipo no halló una relación entre el riesgo de morir por cáncer y el consumo de vitamina E.

Aunque el estudio tuvo en cuenta el estilo de vida de los participantes, los autores opinan que los resultados "deberían interpretarse con precaución porque las conductas saludables", algunas de las cuales no se habrían registrado, "tienden a ser más frecuentes entre los consumidores de suplementos que entre los que no consumen esos productos".

FUENTE: American Journal of Epidemiology, 15 de agosto del 2009.

Tratamientos adelgazantes milagrosos : ¡¡¡cuidado!!!

Por Claudia Durán, especialista en Nutrición

En el merchandising del adelgazamiento todo parece valer. Desde pastillas de dudoso efecto, dietas sin respaldo profesional, limitadas a unos pocos alimentos o de muy bajas calorías, hasta aros, pulseras o fajas. Muchos de estos recursos son creados sólo con criterio comercial y adecuados a los posibles compradores. Pretender bajar de peso con fórmulas mágicas puede no dar ningún resultado o bien acarrear consecuencias perjudiciales para la salud.

¿Qué son las dietas milagro?

Podemos definirlas como planes para adelgazar que se popularizan durante un tiempo -dietas de la luna, la manzana, el pomelo, y similares- y prometen un resultado rápido y eficaz, con pocos esfuerzos. Generalmente no se cumple lo prometido, y la consecuencia más común es el "efecto rebote": se vuelven a recuperar los kilos perdidos, y a veces algunos más. Eso, por no hablar de las deficiencias nutricionales que generan.

Las dietas que son muy difíciles de sostener y se apoyan sólo en la voluntad, tarde o temprano se abandonan. Los kilos que con alegría se vieron desaparecer, vuelven rápido. Esto sucede porque el organismo, al encontrarse frente a una importante restricción calórica, reduce la tasa metabólica, podríamos decir que ajusta la velocidad para gastar menos energía y sobrevivir con menos comida. En el momento en que se retoma una alimentación más rica en calorías el organismo continúa aún con su sistema de defensa y como resultado se aumenta nuevamente de peso.

Esto genera, obviamente, sentimientos de frustración en quienes necesitan adelgazar y ven truncadas una vez más sus esperanzas.

Para no caer en la tentación de hacer una dieta mágica se necesita buscar ayuda realmente seria. El respaldo profesional, la información adecuada sobre las dietas seguras son claves para bajar de peso en salud

Adelgazar saludablemente

Las personas que aumentan de peso lo hacen a través de una serie de esquemas de conducta aprendidos y repetidos día a día. Esto, sumado a una tendencia genética, trae como consecuencia engordar.

La decisión de realizar un plan de alimentación saludable implica, por lo tanto, cambiar progresivamente algunos comportamientos que promueven el aumento de peso.
La clave es empezar, aunque sea de a poco.

Un error bastante común es iniciar un programa para adelgazar con el objetivo de perder todo el peso de golpe. Cuando hay muchos kilos que bajar, establecer objetivos irreales generalmente produce sentimientos de impotencia.

Poner límites rígidos para los kilos que se quieren bajar suele generar una presión excesiva que puede hacer que el plan se vuelva una obsesión: se cuenta cada gramo en la balanza, se sufre por cada bocado de alimento y se vive cada día con el temor de abandonar. Finalmente esta situación puede provocar el abandono debido al estrés y la tensión, lo que suele generar frustración, baja la confianza y la autoestima.

Esta forma de pensar también puede hacernos más susceptibles a las dietas de moda que prometen que se perderán 20 kilos en un mes, generalmente muy restrictivas, o que proponen fórmulas mágicas o medicamentos no aconsejables. Recuerde que el descenso de peso razonable para la mayoría de las personas es de 500 gramos o un poco más por semana, después de la primera semana en la que se baja más por pérdida de líquido.

Se puede vivir en el mundo real de los alimentos, disfrutando del placer de comer.
La clave es no perseguir un sueño imposible y proponerse y lograr un objetivo razonable.

Algunos de los tratamientos milagro más difundidos

La dieta de la luna
La dieta de los astronautas
La dieta de la Fuerza Aerea
La dieta según el grupo sanguíneo
La antidieta
La dieta disociada
La dieta del biorritmo
La dieta a base de hierbas
La dieta "del chino"
La dieta de los puntos.
La dieta de un solo alimento (la banana, el pomelo, el limón, la sopa, etc.)
Armar una dieta por su cuenta.
Usar laxantes, diuréticos, anorexígenos, medicamentos pseudohomeopáticos, hormonas tiroideas, células vivas.
Tratarse con aurículoterapia, imanes, colores, túnel fotónico, inyección de gas, golpes, ventosas, etc.
Cómo bajar de peso y mantenerse

Existen factores esenciales para un estilo de vida que promueva un peso saludable:

· la alimentación

· la actividad física

· conductas y hábitos

· el pensamiento y las emociones

El criterio para realizar un plan debe basarse en que es mejor hacer el 10% que nada.

No existen fórmulas fáciles para adelgazar, ni resultados mágicos. Sí existe un tipo de magia personal: aceptar el problema de la obesidad, elegir realmente el cambio, optar por un tratamiento integral que implica una nueva forma de comer y de disfrutar lo que se come. Es un proceso paulatino y tranquilo de modificación de hábitos, con los que se puede después continuar de por vida, sin sentimientos de privación.

Algunas claves para comenzar

Al iniciar un plan para adelgazar es importante revisar el estilo de vida, tomar en cuenta los cambios que conviene poner en práctica, y seguir algunos principios básicos, que hemos denominado las "P." Veamos algunos:

· El Principio. Si desea adelgazar, tome la decisión y comience ya mismo. No importa que sea o no lunes, que inicie o no el nuevo mes, que sea la hora del almuerzo o de la cena. Cualquier momento puede ser el indicado, en especial, éste.

· Plan de alimentación. Puede ser progresivo, es decir, ir cambiando los hábitos de a poco. En todos los casos será fraccionado, con un mínimo de 4 comidas diarias. Cada comida principal debe comenzar con un plato de sopa de hortalizas en invierno o un plato de ensalada abundante en verano. También puede ser caldo.


· Paladar y tradición familiar. Respete su paladar, no se imponga comidas poco habituales. Por ejemplo, si le gusta el pollo, no trate de reemplazarlo, sino busque alternativas: modere la porción, quítele la grasa y la piel, cocínelo de forma saludable (al horno, a la parrilla), no agregue grasas durante la preparación, condiméntelo bien. Comer aquello a lo que se está acostumbrado aumenta las posibilidades del éxito.

· Parecido a lo que comen todos. Es aconsejable que las comidas se parezcan lo más posible a las de toda la familia. No prepare dos menúes, uno "común" y otro dietético. Evitará que su plan tambalee porque es demasiado complicado.

· Paciencia. Muchas veces queremos bajar de golpe todo nuestro sobrepeso. Las expectativas exageradas o poco realistas hacen que, cuando el adelgazamiento se vuelve lento, pensemos en abandonar.
La paciencia es una gran aliada. Los cambios se instalan de a poco y los problemas se resuelven subiendo pequeños escalones, uno por vez.

· Plan Perdurable. Si al iniciar su plan de alimentación piensa que es tan estricto que sólo será capaz de realizarlo durante una semana, o desea abandonarlo unos días después de haberlo iniciado, entonces no es el adecuado para usted. Respete sus necesidades y opte por un proyecto que resulte perdurable, es importante que sienta que puede mantenerlo a través de un tiempo razonable.

· Premios. Su constancia para seguir se verá fortalecida si se otorga premios moderados en forma periódica. Comer porciones moderadas de los alimentos que más le gustan le permitirá ver que no tiene que privarse siempre. Usted decide si los toma o no.

· Perspicacia. Ponga en acción su imaginación al poner en práctica su plan. Si de una manera no funciona, elija otra, u otra. No baje los brazos. Confíe en que con seguridad existe una solución para usted.

· Peso. La modificación progresiva de su peso es lo que permite evaluar si está realizando correctamente el plan o se necesitan algunos ajustes. No se obsesione con la balanza pero esté atento, y otórguele la importancia necesaria para que el plan tenga éxito.

· Placer. Dele lugar al placer. Comer debe ser placentero, sin privaciones extremas que puedan conducir al descontrol. No baja de peso quien no aprende a comer helado. La sensación de que nunca más podremos comer lo que nos gusta es uno de los enemigos para adelgazar. No hay que excluir el helado o el dulce de leche de la alimentación, sino incluirlos moderadamente y disfrutar los momentos en que elegimos comerlos.

· "Plan B". Tenga siempre a mano una alternativa, un "plan B". Durante el plan para adelgazar conviene tener planes alternativos para los problemas que puedan surgir en la práctica: planificar comidas, desarrollar estrategias para comer en reuniones, fiestas, en el restaurante, durante las vacaciones. Conviene elegir alimentos sustitutos, y adoptar conductas que ayudan como: relajarse, salir a caminar, o una actividad que lo distraiga en los momentos difíciles..

· Planificar para lograr un objetivo. Lograr lo que usted desea requiere una planificación previa. A largo plazo, con un objetivo final; y a corto plazo, con un detalle de cómo cumplir cada etapa. Defina su meta, determine el tiempo que necesita para realizarla, planifique cada paso, escríbalo, y prepárese para corregir rumbos si fuera necesario. Luego pase a la acción y muévase hacia su objetivo. No espere a tener un plan perfecto. Haga algo cada día para lograrlo.

· Pluralidad. Su plan de alimentación debe abarcar la mayor variedad posible de ingredientes y platos. Es importante para obtener todos los nutrientes y para que comer sea placentero. Evite la rutina de la ensalada de lechuga y tomate. Se pueden inventar cientos de combinaciones con hortalizas, legumbres, carnes, huevo, frutas, cereales, semillas, condimentos, aceites, salsas. Propóngase la variedad como desafío y prepare recetas ricas y diferentes cada día.

· Porciones. Servirse porciones moderadas es una de las claves para manejar con éxito el programa para adelgazar. Puede comer la misma comida que su familia si disminuye el tamaño de las porciones y sigue las sugerencias del plan. Todo puede ser dietético si se cuida la porción.

· Practicidad. Usted necesita comidas que resulten fáciles de transportar hasta el trabajo, que se puedan congelar y calentar. Cocinar preparaciones que insumen demasiado tiempo puede poner en peligro la continuidad de su plan. Muchas recetas modernas permiten obtener sabores tan ricos como con las tradicionales. Si tiene tiempo y le gusta cocinar ésta puede ser una alternativa. La clave es organizarse y ayudarse con los electrodomésticos y alimentos que faciliten la tarea. Las latas o los congelados, por ejemplo, permiten tener variedad sin necesidad de lavado o preparación previa.

· Predisposición. Piense en forma positiva para llevar adelante su plan. Si hace las cosas bien, tendrá buenos resultados, y si hay que corregir el rumbo, lo podrá hacer en el momento correspondiente.
Vaya de a poco, tome cada día con entusiasmo. Cultive un estado de ánimo favorable, el buen humor y la serenidad.

En conclusión, no hay una sola, sino diversas estrategias para bajar de peso, pero la clave para adelgazar y mantenerse es realizar un plan de alimentación equilibrado, establecer un real compromiso con uno mismo y llevarlo a cabo con perseverancia.

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