lunes, 29 de marzo de 2010

La soledad trasladada a la comida...

Todos hemos sido víctimas ocasionales de la glotonería. Por eso nos resulta familiar ese sentimiento de “culpabilidad post-ingesta”. Para la mayoría de nosotros no pasa de ahí. Pero para cerca del cuatro porciento de la población, la compulsión se torna regular, sobre todo a partir de los 40 años. No signfica debilidad ni es un defecto de personalidad. El trastorno de la alimentación compulsiva es una enfermedad.

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por la Dra. Claudia Durán - Médica Especialista en Nutrición
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Las personas que padecen de este trastorno, regularmente consumen grandes cantidades de alimentos en dos horas y los atracones pueden durar el día entero. Con esto, el consumo calórico se eleva de las mil quinientas calorías que debemos consumir de forma cotidia, hasta las diez mil o veinte mil calorías. La euforia descontrolada y la ansiedad que experimentan los pacientes durante estos atracones, conllevan luego a una decepción, con caracteristicas de frustacion.

La mayoría de los pacientes comen aùn estando satisfechos. Solos y sin que nadie los vea, se atracan de comida. Además sienten que su comportamiento alimenticio se escapa de su propio control y pierden su autoestima. Las dietas no les resultan. Comen a escondidas y luego ocultan las envolturas. Después sienten remordimiento y se ponen a dieta o limitan su ingesta al minimo… provocando asi, un círculo vicioso. Está comprobado que la restricción alimenticia sólo provoca más episodios de alimentación compulsiva, además, a diferencia de la bulimia, con la alimentación compulsiva no se vomita, ni siquiera se intentan otras maneras de deshacerse de las calorías incorporadas.

Como a diversos problemas psicológicos, se le atribuyen varios factores promotores, de algunas características emocionales, como ciertos hábitos alimenticios y el estrés. Pero en realidad, las psicopatologías alimentarias pueden ser provocadas por múltiples factores. No pueden ser considerados como causales bien definidos y diferentes, sino como agentes que hacen que una persona sea vulnerable a desarrollar un trastorno alimenticio, porque es una combinación de causas individuales que influencian el desarrollo de cualquier trastorno de la alimentación y el mantenimiento del mismo.

Los trastornos alimentarios no afectan únicamente la manera de comer de una persona, sino que se desarrollan como resultado de la forma en que se ve a sí mismo en relación con su entorno. Conflictos que se “realimentan” a sí mismos, porque los efectos de la desnutrición o sobrealimentación terminan por agravar la enfermedad y cronificar el problema.

Si permitimos que los alimentos manejen nuestras emociones, terminamos hundidos en una incontrolable adicción. La comida debe ser el medio para nutrir nuestras vidas. Que nos anime y nos calme los nervios es una cosa, pero de eso a premiarse con comida es el colmo… “A minute in your lips, forever in your hips” (Un minuto en la boca, perdura en las caderas). Tiene que quedar muy claro que la comida no resuelve ningun tipo de problema, es más bien una manera de aislarse... la forma más íntima del materialismo. Es el triunfo de la soledad en un mundo alocadamente colectivo.

martes, 23 de marzo de 2010

Sobre Obesidad y Cultura

Del Blog de Strategic Consulting
(http://blogs.strat-cons.com/)

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La obesidad infantil (y del adulto) es ya considerada como una emergencia epidemiológica en México. El encontrar y analizar las causas de fondo, más allá de sólo buscar culpables, es fundamental para poder garantizar un éxito en los planes para el combate de esta enfermedad.

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Recientemente se ha tocado, el tema de la gran incidencia y prevalencia de obesidad infantil en nuestro país.

Con bastante razón, se ha culpado del problema a la dieta y productos que nuestros niños consumen mientras asisten a las escuelas.

La discusión ha llegado a tomar sin embargo, algunos tintes poco objetivos (no diremos facciosos), al culpar exclusivamente a los llamados “alimentos chatarra” los cuales se consumen durante los recreos escolares y que se encuentran a la venta en las “tienditas” y cooperativas escolares.

El afán (sí) de encontrar culpables de la afección a la salud a los niños mexicanos, entre la industria alimentaria trasnacional (y nacional) y hacerles pagar por ello, nos ha hecho perder de vista un componente fundamental del problema: Nuestra cultura alimentaria familiar básica.

Recientemente el Dr. Agustín Lara Esqueda, del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud, ha dado a conocer una importante encuesta que demuestra tres hechos incontrovertibles:

1. Más del 50% de los alimentos que se expenden en las tiendas y cooperativas escolares son de origen “casero” producidos o cocinados in situ por los mismos maestros o autoridades del plantel. La característica fundamental de estos productos: son fritos en aceite.

2. La mayor parte de los niños en edad escolar se encuentran sobrealimentados (en términos calóricos) por la rutina alimentaria de la familia y las actividades del día.

3. La cantidad de ejercicio y actividad física que los niños realizan en la escuela, no alcanza las expectativas mínimas de los objetivos de la SEP.

La conclusión es clara: los “alimentos chatarra” juegan un papel importante en la generación de obesidad en los niños, sí; la cultura de lo que comemos en familia y como lo comemos… también.

Aunque solemos dar por hecho que nuestro ambiente familiar es intrínsicamente seguro y que las tradiciones mexicanas (tan “nuestras”) están libres de todo pecado, es importante hacer notar algunas peculiaridades que seguramente influyen en la obesidad de nuestra población.

* El abandono temprano de la lactancia materna, a cambio de una fórmula láctea que seguramente es endulzada con miel de maíz en el biberón.

* La abundante ingesta de atoles como sustituto de la leche, desde la primera infancia.

* La ingesta rutinaria de refrescos, ojo: no sólo en la escuela, sino como bebida de uso común en casa.

* La rutinaria saborización de la leche con aditivos como el chocolate (y la dosis concomitante de azúcar).

* La combinación de diversos carbohidratos en tamales, tortas, tacos y otros platillos elaborados a base de harinas refinadas. Muchos niños asisten a la escuela habiendo desayunado una torta de tamal, la cual se puede comprar… afuera de la escuela.

* La escasez y desprecio de nuestra cultura hacia la ingesta de verduras y frutas.

* La ausencia casi total de pescado en la dieta de la población en México.


Estas y otras muchas costumbres alimentarias están muy seguramente contribuyendo a la obesidad en México, tanto en niños como en adultos.

Sin embargo, esta ha sido una parte importante de la ecuación que no se ha querido ver de forma objetiva y en algunos casos se ha soslayado intencionalmente.

Como ya lo hemos comentado, muchos actores (algunos con voces políticas) quieren a toda costa encontrar culpables entre la industria de alimentos y botanas.

Ciertamente que la industria alimentaria tiene una importante tarea que cumplir con el fin de coadyuvar a detener este problema; sin embargo, se requiere un cambio cultural y de hábitos (usos y costumbres) profundo, si realmente queremos resolverle desde su verdadera raíz.

Para la Dra. Olga Georgina Martínez Montañez, epidemióloga, experta en salud pública y escritora en su blog Hygia ; el problema cultural es muy complejo (por lo menos, más de lo que yo observo):

“Cultura o transculturización? Facilidad o economía? Videojuego, tele o parque de diversiones? Seguridad, oferta de alimentos…”

“Hay factores sociales y económicos, el riesgo de obesidad aumenta a menor escolaridad y menor nivel socioeconómico…”

El problema no es fácil y para demostrarlo basten algunas preguntas:

* Si se “legisla” una prohibición al consumo (total, parcial o modificado) de “alimentos chatarra” en las escuelas, ¿esto incluirá las fritangas que se venden en las escuelas?

* ¿Quién y cómo establecerá la norma para calificar a un alimento como “chatarra”?


* ¿Cómo se promoverá una alimentación sana y ordenada con familias de madres trabajadoras con tiempo escaso para alimentar a sus hijos?

* ¿Como cambiaremos la costumbre de endulzar la leche o de ofrecer atole a los niños como sustituto de esta?

* ¿Como educar en el bajo consumo de refrescos (en la escuela y la casa) si son más baratos que la leche?

* ¿Existirá una forma económica y viable de proveer (y enseñar a consumir) pescado a la población mexicana?

Alteraciones psicológicas del sobrepeso

Existen diversas alteraciones psicológicas en aquellos pacientes con sobrepeso y obesidad

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Por Claudia Durán, Médica Especialista en Nutrición

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Imagen corporal distorsionada: La insatisfacción con la imagen corporal, en la obesidad no sólo es una motivación frecuente para intentar bajar de peso, sino también, puede ser motivo de un importante y significativo impedimento y malestar constante, que influye en los pensamientos, sentimientos y conductas, afectando la calidad de vida de quien la padece.

Descontrol alimentario: La persona ingiere grandes cantidades de comida, generalmente en menos de dos horas, con una sensación de pérdida de control sobre qué se come y cuánto se come, seguido por sentimientos comunes de culpa y por una sensación de enojo, desesperación, decepción por no poderse controlar. Finalmente, repercute sobre la idea o la preocupación de la figura corporal, afectando directamente a la disminución de su autoestima. Esto es más frecuente en las mujeres que en los hombres.

Ansiedad: Conjunto de reacciones físicas y psicológicas que ocurren ante la presencia de un peligro real o ficticio.Si el comer, se toma como un recurso contra la ansiedad, con el tiempo se transformará en algo habitual y como resultado del mismo, se engordará; este aumento de peso genera preocupación, por lo que nuevamente aparecerá la ansiedad y una vez más se vuelve a comer en cantidad, formándose así un círculo vicioso.

Manifestaciones depresivas: Sus características son:

-La persona parece incapaz de atender, percibir y procesar los estímulos y situaciones gratificantes. Toda su atención parece concentrarse únicamente en lo negativo.

-Pérdida de interés por las actividades o situaciones que anteriormente resultaban gratificantes.

-Insomnio o al menos serias dificultades para conciliar el sueño y conseguir que este sea realmente reparador.

-Sensación de cansancio, dolores musculares y estreñimiento.

-Incapacidad para hacer frente a las obligaciones familiares, laborales y sociales habituales.

-Bajo nivel de autoestima.

-Excesiva preocupación por el estado de salud.

-Irritabilidad, incapacidad para concentrarse.

-Llanto, miedo, angustia, sin situación alguna que lo justifique.

-Autorreproches por la incapacidad de salir de esta situación depresiva.

-A niveles diferentes de conciencia, suele haber sentimientos de culpa, incompetencia personal e inutilidad.

-Sentimientos no reconocidos de agresividad hacia los demás, volcados hacia si mismo.

Trastornos de la sexualidad: De muy distintas maneras puede la obesidad de una persona relacionarse con su sexualidad o con la ineficiencia en sus intentos para adelgazar, se siente una persona menos atractiva y con dificultad para la relación sexual que tanto teme.

Aparición de la obesidad como respuesta a la pérdida de un ser querido: Suele observarse en algunos obesos que bajan de peso cuando se enamoran y lo recuperan cuando pierden al ser querido. La comida se convierte en un objeto afectivo, como paliativo de bienestar psicológico.

Valor simbólico de los alimentos: Muchos alimentos poseen además de sus cualidades alimenticias, un valor simbólico y emocional por estar, muchos de ellos, asociados en nuestro cerebro a recuerdos buenos o malos, a situaciones, personas y etapas de la vida. Ejemplo: asociar las tortas y postres a momentos de grata celebración de cumpleaños, a la experiencia de ser agasajados por sacar buenas notas, los helados a vacaciones de verano y a momentos de mayor libertad, entre otros.

Muchos alimentos están asociados en nuestra mente a recuerdos agradables o desagradables, a situaciones, conflictos, personas, emociones y muchas de estas asociaciones son necesarias para la estabilidad psicológica.

Miedo a estar delgado: Existen personas que en forma consiente o inconsciente manifiestan miedo a estar delgados o a adelgazar. Creen que serían menos fuertes, débiles ó menos útiles para la familia.

La obesidad como forma de evitar situaciones deseables: La obesidad, muchas veces sirve como excusa ó justificativo, para no lograr aquello que se desea. Miedo a la vida social, a mantener relaciones sexuales, a entrar en una nueva etapa de desarrollo, a la intimidad psicológica y afectiva de la vida en pareja, a perder la preferencia de la madre o el padre conseguida gracias a limitarse la vida y estar pendientes de ellos, a la infidelidad.

La obesidad como forma de castigo: Al estar obeso, las miradas burlonas de los allegados, la ausencia de miradas de deseo por parte del sexo opuesto, la incomodidad de la ropa que aprieta, el cansancio y la torpeza de movimientos que genera, y sobre todo el mirarse en el espejo y no gustarse, un castigo apropiado para la mente de algunas personas que se sienten culpables. Lo que causa el sentimiento de culpa es inherente a cada persona, de acuerdo a sus valores.

Comer como mecanismo evasivo: Para algunas personas, la comida es una vía de escape para no pensar en los problemas que tienen o las soluciones a ellos. La utilizan como una estrategia de evasión, dejando los problemas "en espera" en lugar de enfrentarse a ellos y resolverlos.

Algunos comen para escapar de las grandes decisiones que hay que tomar en la vida, como las que se relacionan con la profesión o con el matrimonio, otros lo hacen para no tener que afrontar (y potencialmente rectificar) las malas elecciones que han hecho (un matrimonio que ha fracasado, un trabajo sin futuro).

Necesidad de identificarse con alguna persona o grupo: Cuando una persona se identifica con otra de vital importancia en su vida por una fuerte vinculación afectiva, y esta última es obesa o tiene hábitos y actitudes que conducen al descuido y a la obesidad, la necesidad profunda de parecerse o diferenciarse, hace que repitan o se alejen de estas formas de vida, lo que termina conduciéndolos a una ganancia de peso.

La obesidad como forma de destrucción de la figura femenina: Aparece generalmente en mujeres con obesidad extrema. Son personas que no están satisfechas con su esencia femenina, no tienen una adecuada identidad sexual y se resisten a adoptar el papel de mujer que la sociedad les otorga. Son poco femeninas y mantienen una gran rivalidad con el sexo masculino.

Papel del cónyuge y de los padres en la obesidad

Es importante el rol que juegan las personas más allegadas en la aparición y mantenimiento de la obesidad. Estas son habitualmente el cónyuge y los padres, pero también puede tratarse de hermanos y amigos. Estos, pueden tener interés consciente o inconsciente en que continúe con sus kilos sobrantes.

viernes, 19 de marzo de 2010

Casi el 90% de jugos mexicanos incumplen etiquetado

Con información de El Semanario

Entre el 80% y 90% de los jugos que se comercializan en México no cuentan con la información comercial mínima que establece la norma oficial 173 respecto a la autenticidad de estas bebidas, reveló José Luís Alba Costal, director de estudios sobre consumo de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

En entrevista con El Semanario Agencia (ESA), el funcionario detalló que la dependencia realizó un operativo de verificación, a la NOM-173 que entró en vigor el 28 de octubre pasado, la cual entre otras cosas prohíbe la adición de azúcares en los jugos. Para asegurar la calidad de los productos, el operativo revisó dos puntos: la veracidad de la información comercial en la etiqueta y los ingredientes con los que se elaboraron los jugos.

En este sentido, Alba Costal adelantó a ESA que los principales incumplimientos son tres: que el tipo y tamaño de letras no son iguales, la falta de acreditación en la designación de calidad (ISO) y la más importante; que algunos productos tienen azúcar en su lista de ingredientes. Por lo que la Profeco inmovilizó 7,000 envases.

Asimismo, señaló que como parte de la segunda etapa del proceso de evaluación se enviaron al laboratorio de la Universidad Autónoma de México (UNAM) 46 variedades de bebidas de 24 empresas diferentes, 15 fabricantes (Jumex, Jugos de Valle, Herdez y Nestlé, por nombrar algunas) y 9 tiendas de autoservicio con sus marcas propias (Wall-Mart, Chedraui, Soriana y Comercial Mexicana, entre otras).

Por otro lado, Alba Costal informó que las investigaciones del laboratorio aún no terminan, pero adelantó a ESA que aproximadamente 7 de las muestras incurren en faltas graves, ya que 5 de ellas no cuentan con el contenido neto que señala el envase y las 2 restantes no cumplen con el nivel mínimo de jugo concentrado.

En estos casos, comentó, la Profeco ha notificado a las empresas y se ha girado oficios a las cámaras correspondientes (Canacintra, Canainca, Antad, entre otras), para informar que no se pueden comercializar estos los lotes muestreados ya que no cumplen con la norma.

Aproximadamente en 15 días, mencionó, se podría recibir el dictamen con los resultados del laboratorio, después de esto se notificará a las empresas y en caso de incumplir con la norma, se ordenarán más verificaciones, se buscará el producto y comenzará un proceso legal, hasta que se obtenga una resolución administrativa se establecerá una multa.

Finalmente, aseguró que se sancionará a todas las empresas que no cumplan con la normatividad señalada, y el rango de la multa oscilará entre los 1,050 y 743,000 pesos, dependiendo de la gravedad de la falta, del tamaño del lote comercializado y del capital de cada empresa.

lunes, 15 de marzo de 2010

Obesidad y su impacto emocional

No sólo afecta al aparato locomotor, a la mayor parte de los órganos del cuerpo y al funcionamiento cardiovascular.

La obesidad también tiene un impacto muy fuerte a nivel emocional e incluso, en muchos casos, los problemas psicológicos son el factor desencadenante de esta enfermedad 

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Por Claudia Durán, Médica especialista en Nutrición  
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En una compleja conversación entre cerebro, grasa y corazón en la que en los últimos años estamos asistiendo a una epidemia importante de obesidad y las perspectivas de futuro en este sentido son pesimistas, siendo más frecuente en mujeres y aumenta con la edad.

La realidad psicológica de la obesidad  Se trata de una enfermedad conflictiva de  tratar y requiere un abordaje amplio que no sólo tenga en cuenta el plan alimentario personalizado  y un programa de ejercicio físico, también es imprescindible el apoyo emocional. 

Muchas veces, el aspecto mental constituye la causa de la enfermedad (aparte de los factores genéticos, ambientales y el estilo de vida). Se utiliza  el alimento como una sustancia que les permite "solucionar sus problemas" (tristeza, malestar) y aquí empieza un proceso de ingestión descontrolada que  lleva a la obesidad. 

Generalmente, la autoestima de la persona obesa disminuye, la imagen de sí misma degenera, siente miedo, inseguridad, tristeza, infelicidad, depresión, problemas en las relaciones sexuales.

Estos trastornos psicológicos se deben, en parte, a las dificultades sociales que la obesidad acarrea y a la personalidad del paciente (son personas emocionalmente inestables, hipersensibles, inseguros y más dependientes que el resto de la sociedad). 

La sociedad actual es obeso-fóbica, premia los modelos físicos inalcanzables que la publicidad propone. Estas personas viven bajo mucha presión, tienen dificultades cuando utilizan el transporte (aviones, autobús), para encontrar tallas, para relacionarse, sufren discriminación laboral, problemas de pareja y a veces hasta aislamiento social.

Esta situación es la que hace que el 22% de las personas obesas padezca trastornos mentales (depresión, ansiedad) a lo largo de la vida. La desesperación de la persona obesa la lleva a buscar remedios 'mágicos' (productos y dietas engañosas) que acaban en frustración. Este tipo de industria es absolutamente delincuente.

Hay publicidad engañosa que se aprovecha de esta situación. Existen dietas (como las del 'grupo sanguíneo', la de la 'sopa') que pueden provocar déficit de vitaminas, proteínas y minerales, desencadenar trastornos de la alimentación como anorexia y bulimia y favorecer el efecto yo-yo. Las dietas que prometen "reducir más de cinco kilos por mes y sin esfuerzos" son falsas.

Es importante hacer prevención y tratar la enfermedad lo antes posible, pero siempre en manos de un médico nutricionista preparado y entrenado para acompañar emocionalmente al paciente. Si analizamos  paso a paso cómo se genera la enfermedad desde que el individuo comienza a comer más hasta que se hace enfermo crónico, comprobamos cómo se origina el daño, y hasta qué punto es irreversible y si podemos reorientar antes de que el problema no tenga remedio.


Las cifras de obesidad infantil aumentan 

En los últimos 15 años se ha triplicado, por lo que es necesario encontrar estrategias para combatir este problema, desde el colegio y en el entorno familiar. 

La base genética es un componente muy pequeño como causante de la obesidad. El factor principal es comer más de lo que gastamos. Cada vez consumimos más grasa, más azúcares y nos movemos menos. En el caso de las familias con varios miembros obesos, no es tanto por genética como por compartir malos hábitos en la alimentación y actividad física.

Según un estudio realizado en EE.UU, la obesidad puede ser contagiosa. Se transmiten los modelos conductuales de los amigos, los familiares y la pareja. Todo lo que hacemos requiere un gasto de energía, incluso mientras dormimos.

Dicha energía proviene de los alimentos, así que la clave está en no ingerir más de lo que se se va a gastar. De lo contrario, la grasa comienza a acumularse alrededor de los órganos y genera metabolitos tóxicos responsables de su mal funcionamiento y es cuando comienzan los graves problemas de salud.

No se trata de no comer o comer poco sino de tener un plan alimentario personalizado, sano  y equilibrado, con el adecuado acompañamiento y contención emocional, aparte de hacer ejercicio físico.

lunes, 8 de marzo de 2010

¿Por qué la gente engorda?

Por Claudia Durán, Médica Especialista en Nutrición
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¿Por qué la gente engorda? aun cuando saben que incrementan la posibilidad de enfermedades del corazón, hígado, cáncer y diabetes, así como también se vincula con la enfermedad de Alzheimer, la ceguera y la apnea del sueño.



¿Por qué no hacen algo al respecto?, no es tan simple, ya que si bien los dudosos beneficios de los llamados alimentos light, la pereza y la vida sedentaria de hoy son en parte responsables de la ganancia de peso, la verdadera clave se encuentra en la vulnerabilidad emocional, y para ella no hay vacuna, pildora o truco.



Las personas comen porque se sienten insatisfechas, y la infelicidad las hace comer, y hasta que ellas mismas no se ocupen de resolver sus problemas emocionales, no van a bajar de peso. Se debera trabajar en ello y atacar la causa o raíz más común del problema, que ya ha sido identificado.



Desde este punto de vista, se pone de manifiesto la importancia de un tratamiento que abarque la esfera emocional en relacion a la ingesta. Solo a partir de aqui, desde un conocimiento de los sentimientos y emociones del porque lo llevan a comer, y de como poderlos manejar, ante la emergencia de algun conflicto o dificultad en el entorno.



Es comun caer en la comida descontrolada, como desahogo para poder canalizar las emociones, cerrando un circulo vicioso y viciado de dificil salida, mediante el cual se protege, aislandose y encerrandose del entorno, por medio de una caparazon de grasa.



Es muy importante un tratamiento que contemple el acompanamiento personalizado del medico nutricionista, ademas de aprender como alimentarse de forma correcta y saludable.


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