sábado, 11 de julio de 2009

Invertir en tus huesos

Por Mónica L. Ferrado para El País.

Epidemia silenciosa. Así ha definido la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la osteoporosis. Se espera que, en 2050, el número de personas mayores de 80 años que hay en Europa se duplique, con lo que la incidencia de esta enfermedad podría también multiplicarse por dos o, incluso, por tres. Pero existe una serie de medidas que si se tienen en cuenta desde la juventud pueden ayudar a que, llegada la vejez, los huesos tengan suficientes reservas minerales para prevenir o, al menos, paliar esta patología, consistente en un desgaste excesivo de la masa ósea que aparece con la edad y que hace que se produzcan fracturas con gran facilidad.

Los huesos están formados por tejido vivo que pasa por un proceso de formación y destrucción constante. Durante la infancia y la adolescencia, la producción de masa ósea es mayor que la destrucción porque, además de la renovación diaria, nuestro esqueleto está creciendo. En la edad adulta se destruye lo mismo que se produce. Sin embargo, "a partir de los 50 años, esta balanza se desequilibra y se decanta hacia la destrucción. En la vejez se destruye más tejido del que se regenera", explica Manuel Díaz-Curiel, catedrático de metabolismo óseo de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (FHOEMO). Es en esta etapa cuando puede aparecer la osteoporosis.

¿Se puede prevenir? Durante toda la vida, desde la juventud, se puede invertir en conseguir una buena reserva de hueso. Aunque puede haber una predisposición genética, llegar a la vejez con un superávit de masa ósea permite que el impacto del desgaste sea menor. Se trata de seguir una dieta rica en calcio y vitamina D, hacer ejercicio y evitar el alcohol y el tabaco. "Si a lo largo de la vida se cubriesen mejor las necesidades del hueso, la incidencia de la osteoporosis se reduciría mucho", afirma Adolfo Díez, traumatólogo del Hospital del Mar de Barcelona.

Mala asimilación

Actualmente, la osteoporosis afecta a una de cada tres mujeres y a uno de cada cinco hombres mayores de 50 años. Tiene una mayor incidencia en mujeres porque el desgaste del hueso está muy influenciado por los cambios hormonales que ocurren en la menopausia.

En general, durante la vejez, el cuerpo asimila peor el calcio, el mineral imprescindible para la renovación ósea. En las mujeres, además, la disminución de estrógenos provoca una cascada de efectos a nivel molecular que aún dificulta más la mineralización del hueso.

Los especialistas insisten en que se diagnostican muchos menos casos de los que existen en realidad y que, en demasiadas ocasiones, no se detecta hasta que se rompe un hueso, la mayoría de veces vértebras o la cadera.

Con un diagnóstico precoz se podrían evitar muchas de las fracturas que ocurren con una pequeña torcedura o un mal gesto al levantarse de la cama. Lo más grave es que esta primera caída tiene un efecto cascada que hace que, en general, empeore la salud del anciano, postrándolo en cama. Algunos estudios indican que aproximadamente un 20% de las personas fallece tras padecer la fractura. Encamado, el cuerpo del anciano pierde masa muscular, agilidad y, en general, se vuelve más vulnerable.

En la adolescencia se necesitan grandes cantidades porque el esqueleto está en pleno crecimiento. "Durante esta etapa aumenta la velocidad de absorción del calcio proveniente de los alimentos", explica M. Carmen Japaz, nutricionista de la Asociación Española contra la Osteoporosis, una organización muy activa que incluso organiza talleres de cocina rica en calcio.

Con el paso de los años, los mecanismos de absorción se vuelven menos eficaces. Por eso los mayores necesitan una dieta más rica en calcio y, si el médico lo considera necesario, suplementos. "Durante la menopausia se aconseja tomar cada día entre 1 y 1,2 gramos de calcio", afirma Misericordia Guinot, responsable del área de menopausia del hospital de la Santa Creu y Sant Pau, en Barcelona.

La leche y otros productos lácteos son las fuentes de calcio más accesibles. Además, "tienen la ventaja adicional de ser buenas fuentes de proteínas y de otros micronutrientes también importantes para los huesos y para la salud en general", explica Japaz.

Otras buenas fuentes de calcio son algunas verduras como las espinacas, la col, la cebolla, las acelgas o el brócoli. Entre las legumbres, las judías blancas, garbanzos, lentejas, soja y derivados. También son ricos en este mineral pescados como el lenguado, el besugo, el salmón, las sardinas, los boquerones con espinas, los mejillones y, en general, el marisco. La yema de huevo y todos los frutos secos también contribuyen a un alto aporte de calcio en la dieta.

Para las personas con intolerancia a la lactosa, una alternativa adecuada son algunos panes enriquecidos con calcio, cereales, zumos de frutas y bebidas de soja. Existen diversas marcas de agua mineral que también contienen cantidades importantes de calcio.

En nuestro cuerpo, la vitamina D se encarga de sintetizar el calcio y refuerza los músculos, el sustento del hueso cuando está desgastado. "La vitamina D, en general, se encuentra en pocos alimentos y se destruye muy fácilmente al cocinarlos. Nuestra fuente principal es el sol. El que recibimos caminando por la calle suele ser suficiente. Pero la piel de los ancianos se hace menos eficiente a la hora de sintetizar esta vitamina y, además, suelen salir menos y les da poco el sol", explica el traumatólogo Adolfo Díez.

En la mineralización del hueso intervienen, además, otros minerales como el magnesio y el zinc. Algunos estudios sugieren que otras vitaminas, la K y la B, podrían estar relacionadas también en este proceso.

Ejercicio y hábitos

En la edad adulta resulta básico evitar el tabaco y el alcohol. "Fumar disminuye la producción de osteoblastos [las células encargadas de producir hueso] y las bebidas alcohólicas interferirían en la producción de la vitamina D", explica Díaz-Curiel.

El tipo de ejercicio que los expertos recomiendan también varía según la edad. En personas jóvenes y sanas, la producción de hueso se estimula con todo tipo de ejercicio si se practica de forma moderada. En personas mayores que quieran fortalecer sus huesos y evitar la pérdida, se recomiendan ejercicios más suaves; por ejemplo, andar 20 minutos diarios en marcha rápida con zapato cómodo. Cuando no hay osteoporosis, la gimnasia es una buena opción.

El ejercicio es especialmente importante en las personas que ya padezcan esta enfermedad. Se recomienda la natación y el aquagim (gimnasia acuática). "El ejercicio en el agua permite reforzar la masa muscular que sostiene y protege los huesos. Y es menos agresivo, con lo que no hay riesgo de dañarse", explica Díez.

La desnutrición infantil: un problema poco entendido

Por Yvonn Márquez para e-Consulta Periódico Digital

En México las cifras de la desnutrición infantil llegan al 30 por ciento de niños y adolescentes, según Samuel Flores, coordinador del Comité Científico de la Asociación Mexicana de Pediatría. Los factores más comunes son la pobreza y su consecuente carencia de alimento, aunque el exceso es otro de los motivos de no tener una buena nutrición.

Según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), han fallecido 30 mil 863 niños por causas derivadas de la desnutrición en el país. Esta situación prevalece en los hogares de localidades rurales, que además se agudiza por la falta se información, reporta la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Si bien es cierto que la falta de abasto en alimentos derivada de la carencia de recursos económicos, es una da las causas mayoritarias para propiciar la desnutrición en sectores muy pobres, la falta de información en nutrición, salud e higiene son otros factores que abundan en zonas urbanas y en familias que no son de bajos recursos, reveló.

La población que sufre este problema es numerosa en el país, y por igual sufren los estragos de la mala nutrición. Sin embargo, cuando se presenta en los primeros años de vida las secuelas suelen ser permanentes, que provocan en el niño o niña desventajas en su desarrollo físico e intelectual, además de que lo condiciona a padecer diversas enfermedades crónicas.

Así, quien en los primeros cinco años de vida padece anemia, y alteraciones en el crecimiento y desarrollo por insuficiencia en el consumo de nutrientes tendrá severas limitaciones en su formación, como tener baja talla y peso y menor competencia cognoscitiva.

Paradójicamente, quién recibe una alimentación excesiva en cantidad y rica en grasas de origen animal, azúcares refinados e industrializados lo que desencadena la obesidad en niños, es también un sector no está bien nutrido, y condenado a padecer diabetes, hipertensión arterial o infartos al corazón, entre otros males.

Esta situación, a pesar de que ha sido señalada por organismos internacionales como el Fondo Nacional para la niñez (The United Nations Children's Fund, UNICEF), en México no ha sido tomada en serio, y mucho menos en la población indígena, pues no se han implementado programas de fondo para revertir el problema:

“La falta de avances para combatir la desnutrición está perjudicando a los niños y a los países. Existen pocas cosas que, como la mala alimentación, tengan tanta repercusión en la capacidad de los niños para sobrevivir, aprender y escapar de la pobreza”, destaca un estudio publicado.

Mientras ese panorama ensombrece el desarrollo de la niñez en el país, en Tlaxcala hay un claro reflejo de la situación nacional.

Según datos que proporcionó el Consejo Estatal de Población (Coespo) 11 de cada 100 niños y niñas menores de 5 anos tienen baja talla en Tlaxcala.

En este sentido, Tlaxcala se encuentra por debajo de la media nacional con niños de baja talla y bajo peso en un 12.7 y 5 por ciento, respectivamente.

Por otro lado, aunque hay propuestas de diputados locales por trabajar este problema, como la que presentó el diputado del Partido Nueva Alianza, para promover la educación nutrimental en alumnos de todos los niveles, así como deporte y una oferta de alimentos sanos en los planteles, estas no tienen el suficiente respaldo en el proyecto de gobierno estatal y federal.

En este sentido, aunque propuestas de ese tipo son las que ya se tienen en práctica en países desarrollados, en México falta un largo trecho para que se concluyan y se lleven a la práctica.

Por lo mientras, dichas propuestas no dejan de ser utópicas hasta que el gobierno deje de pensar en el gasto que representaría y considere los beneficios de tener una población sana.

La nutrición es fundamental para la correcta formación de los bebés prematuros

El bebé prematuro, es aquel que nace antes de cumplir las 37 semanas de gestación, caracterizándose por presentar un peso por debajo de los 2.500 gramos y por la inmadurez de su organismo, lo cual puede llevarlo a manifestar dificultad respiratoria, estreñimiento, reflujo gastroesofágico y ser más propenso a presentar infecciones.

María José Castro, neonatóloga del Hospital Pérez Carreño de Caracas, explicó que los requerimientos nutricionales de los bebés prematuros son mayores que en los niños a término. Entre las principales exigencias alimentarias están las proteínas, necesarias para crecimiento y formación de estructuras celulares; aminoácidos, ácidos grasos esenciales y poli-insaturados de cadena larga, imprescindibles para el desarrollo cerebral y ocular; al igual que el aporte de ácido fólico, hierro y calcio, todos estos vitales para el crecimiento.

La especialista en neonatología, indicó que la forma ideal de alimentar al bebé prematuro, si su condición lo permite, es a través de la vía enteral con leche materna fortificada o fórmulas lácteas especiales para prematuros o lactantes de bajo peso. Dentro de las características que tienen las fórmulas para bebés prematuros, resaltan su contenido de grasas, el cual constituye un 50% del aporte calórico, además de la presencia de biofactores fundamentales que interactúan en procesos y funciones que favorecen el óptimo crecimiento y desarrollo del infante.

“La elección de la fórmula láctea para alimentar a bebés prematuros debe estar siempre basada en las necesidades nutricionales del bebé, por lo que se recomienda la orientación del pediatra al respecto”, indicó Castro.

Atención especial para el recién nacido

La neonatóloga explicó que, en gran parte de los casos, los bebés prematuros requieren cuidados intensivos en un centro de salud, antes de ser dados de alta. Dicha asistencia debe tener como prioridad tratar la patología que presente el recién nacido, sin causar daño, manteniéndolo en un microambiente ideal, que le aporte confort térmico, nivel de ruido y luz bajos, y control de las situaciones que le produzcan dolor o molestias.

Para mejorar su función respiratoria, muchos de estos bebés requieren ventilación mecánica -que puede ser no invasiva, mediante cánulas nasales, o invasiva, a través de un tubo traqueal-. Otra de las prioridades para su cuidado, es evitar las infecciones mediante la adecuada descontaminación de las manos.

Publicidad promueve obesidad infantil

Por Genoveva Ortiz para el Sol de Hidalgo

Pachuca, Hidalgo.- La publicidad de alimentos y bebidas dirigidas a niños es responsable no sólo de la epidemia de obesidad infantil, sino también del aumento de trastornos como ansiedad, irritabilidad, manía, hiperactividad y falta de concentración, originados por el consumo excesivo de químicos, aditivos, azúcares y grasas que contienen estos productos.

Lucila Lozoya y María Alejandra de la Garza, psicoanalistas especializadas en la infancia, coincidieron en señalar que el daño neurológico y psicológico a consecuencia de un consumo excesivo de químicos se ha vuelto evidente, ya que cada vez más niños presentan síntomas de ansiedad, irritabilidad, manía, entre otros, debido a una descomposición a nivel de mediadores bioquímicos.

Por su parte, Guiomar Melgar, maestra en Ciencias en Alimentos, afirmó que "cada vez hay mayor evidencia de la relación de un alto consumo de azúcar con el trastorno de déficit de atención y la hiperactividad infantil, y que se agudiza si se asocia el consumo de azúcar con algunos aditivos muy usados en los alimentos destinados al público infantil".

Lo anterior fue expuesto en la presentación del documento "Impactos de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia. Una visión multidisciplinaria", que será entregado a la Secretaría de Salud, con el fin de colaborar en la evaluación que realizará próximamente del Programa de Autorregulación en Publicidad de Alimentos y Bebidas Infantiles (PABI).

Este documento presenta tres reportes desde la perspectiva psicoanalítica, de la ingeniería de alimentos y sociológica.

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